22 abr. 2013

Rafaela lo superó de principio a fin.


Atlético lo empujó un poquito más hacia el infierno al diablo de Avellaneda. Independiente venía con nuevo DT y esperanzas renovadas pero perdió con amplitud maás del resultado. Los de Burru jugaron de manera magistral con el nerviosismo de los de Brindisi. Fue 2 -0 para Rafaela y la diferencia pudo ser abultada.

La tarde fue extraordinaria, el sol caía como una lanza sobre el césped del estadio de Atlético de Rafaela, iluminando el escenario que pronto abrazaría una de las batallas futboleras jamás vista por estos lados, porque peleaban por no descender, porque llegaba Independiente con nuevo entrenador y espíritu renovado, por que Atlético estaba en levantada. No faltaban condimentos, el partido sería lo más intenso imaginado alguna vez, sin embargo Atlético de Rafaela lo ganó de punta a punta, de costa a costa, sin inconvenientes más allá de la lesión de Eluchans y la de Carrera que obligó a dos cambios obligados más allá de que uno se llevó a cabo temprano en la primera mitad y el otro en el segundo período.
Independiente fue un alma en pena, un equipo que solo espera por sentir el frío de la guillotina del final, no tiene respuestas, convicción, confianza y además, con este grupo de jugadores "experimentados" tampoco piernas para hacerle partido a los de Burruchaga.

El 4-4-2 le queda a medida.
Es la idea de Burruchaga, y la lesión de Grazzini hizo que el equipo sin él pueda jugar sin enganche, con dos atacantes bien definidos, esquema en el que Diego Vera (para mí la figura del partido) logre sentirse cómodo y aportar un buen rendimiento, muy por encima de lo último mostrado por él.

Que pasa con las lesiones.
Grazzini, en la semana, ELuchans que no se recuperó, Carrera, Sara en la entrada en calor, ¿que sucede?, ¿había una mala base trabajo o el actual cuerpo técnico los exige más de lo que pueden dar y de a uno se van rompiendo?.

Sabe a lo que juega.
Atlético consiguió llevar adelante una idea futbolística que habla del respeto por el balón, valorar la tenencia, esa tenencia que lo acerca romper el cero en cualquier momento. Deberá ajustar el cierre de jugada, ayer ser lo vio apresurado para dar el pase gol, no era para menos, era una final, pero debió ganarlo por una diferencia aún mayor, y es ahí donde encontramos el otro punto flojo en la actualidad, el gol se hace esperar demasiado, pero no hay que apurarse, porque Atlético va encontrando la confianza que casi siempre no viene sola, trae de la mano la llave que abre los partidos antes de que todo se comience a complicar.

La defensa, una muralla.
Con el muro Fontanini en el momento que está todo parece ser más fácil, Fabricio hace todo bien, corta, juega a un toque o a dos segunda corresponda, ordena y es eje del fondo. Carniello está bien también, aunque no en el nivel de Fonta, Sacks sigue teniendo en la impresición el gran escollo que le impide un salto de calidad, y Domínguez afianzado es jerarquía pura.

Atlético le ganó al rojo y comenzó al salvarse, es un pie después de otro, lentamente, pero sobre suelo firme, ese suelo que se encarga de compactar Burruchaga desde una notable tarea. El equipo es compacto, está bien de ánimo y el único rival importante está dentro y son las lesiones, un tema que la crema debe sortear de buena forma si no quiere sufrir. Lo de Independiente es un tema serio, complejo, difícil de abordar, por lo cruel que le puede resultar a sus hinchas más allá de lo real del tema, "el tiempo se consume y es lo único que no nos sobra" dijo Brindisi, el tiempo lo corre a Independiente y parece que lo va a alcanzar, y además, lo va a empujar a un inexorable descenso.