8 sep. 2016

El equipo "A" lo esta logrando.

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Desde que el fútbol se ha hablado de jugadores titulares y jugadores suplentes, los entrenadores, por otra parte, se han empeñado en decir lo contrario, "en mi equipo todos son titulares", lo repiten todo el tiempo solo por una cuestión afiliada a la idea de generar un sano estado de competencia puesto por puesto, pero todos sabemos que no es así, que hay un claro lote de futbolistas destinados a salir a jugar siempre, por nivel, pericia o tan sólo por generarle al entrenador esa famosa confianza acerca de la capacidad de resolución que un jugador tiene en momentos críticos y que el DT añora.
Dicen que en el exitoso Boca de Bianchi el Virrey ponia especial atencion en su trato para con los jugadores que no eran habituales titulares, se esmeraba en el saludo, en algún mimo, una sonrisa, una pregunta relacionada a temas de la familia, algo, lo que sea para que ese jugador se sienta parte aún sabiendo que se coloca las vendas, la camiseta y los botines para sentarse a ver como la vida pasa una tarde en una cancha de fútbol.
El equipo de Llop no es excepción de esta disyuntiva, ¿porque habría de serlo?, es un plantel armado pensando en desempeñarse sólo en la cornisa y sin red, su promedio de descenso lo impone, y el bueno de "chocho" ha conseguido armar un plantel competitivo con una serie de futbolistas que han tomado la idea y la han plasmado de buena forma aún con resultados que no lo reflejan, pero con trámites de juego que se transforman en garante del rumbo elegido.

Llop tiene un equipo que tiene pinta de querer estar a la altura de las circunstancias, se trata de su equipo A, hay argumentos acerco de ello, como una presión sostenida sobre su rival de turno, la que pareciera ser bandera que identifica la propuesta, buen trato de balón, esfuerzo y hasta buena proyección, pero bien, ¿que ocurrirá cuando algunos de los titulares no puedan sostenerse sobre el tren?, ¿por que motivos no debieran hacerlo?, simple, los que componen la dinamica de lo impensado, bajas en el rendimiento, lesiones y hasta expulsiones. La respuesta es compleja de tejer, porque en algún punto deberemos hacer cierta futurología, la que es inaplicable en el futbol, pero inevitablemente necesaria para sentarse a la mesa de toda polémica. Todo indica que el recambio puede ser el primer escollo que la crema deba sortear, por que se transita por una difícil encrucijada, a los titulares les tenes que dar rodaje, porque deben afianzarse sobre todo en el juego colectivo y mientras más rodas a unos más lejos te quedan los suplentes, que ni en la division reserva encontrarán el escenario para estar "ok" ante el primer llamado importante ya que no tendrán el rodaje de los otros ya que sólo hay lugar para once jugadores.

El plantel es corto y los relevos jóvenes y poco rodados, bueno, nada sencillo de desentrañar en un deporte donde nunca nada lo es y más aún en un proceso donde el término FÁCIL no encontrará lugar para radicarse.

Abrazo!

11 ago. 2016

Paciencia, son los que están, es lo que hay.

La bitácora de esta tediosa espera por el reinicio del fútbol gana en carillas todo el tiempo, hay poco por agregar del día a día en materia de novedades, los refuerzos de real envergadura aunque suenen no llegan… no llegan, y no llegarán, todo sabido, nada nuevo bajo el sol.

Entonces es momento de posar los pies sobre la tierra, pero de manera firme, tarea nada fácil para el hincha al que le encanta soñar con ser campeón siempre, habrá que empezar a ver al primer equipo como tal. Este equipo será el que asuma las responsabilidades y ponga la cara para la cachetada final o para la foto del milagro. Es hora de dejar de verlo como un equipo de vecinos, que no nos pertenece, este será el Atlético de todos, el de toda la vida, el que ahora no tiene nombres rutilantes ni muchos pibes que prometen romperla toda, es lo que hubo en los últimos tiempos, es lo que habrá en un futuro no muy claro, en definitiva, ES LO QUE HAY. En ese contexto habrá que empezar a mirar con mucho cariño a Fernado Luna, que juega bien, habrá que poner optimismo para esperar por Teo Paredes y Gastón Campi, habrá que quererlo y mucho a Ramiro Costa, dueño de movimientos interesantes en la proximidad al arco y gestos esperanzadores en los previo, habrá que retomar el romance con la prestación de Oscar Carniello y su siempre valioso aporte, habrá que evitar comparar a Hoyos con Werner o cualquier otro arquero surgido del cántaro albiceleste de cancerberos, y para los menos pacientes, hasta habrá que ver con buenos ojos la presencia del resistido apellido Abero en la planilla.
No debería haber decepción por la no llegada de jugadores encumbrados a barrio Alberdi, debiera haber aceptación para los que vinieron, para los que dieron el sí con sus motivos a cuestas, una oportunidad, un desafío, una entrada al fútbol grande, casi todos lejos del sentido de pertenencia, aún así, debiera ser aceptación y punto.
¿Y con el paladar futbolero?, ¿qué hacemos?, bien, los siempre exigentes plateistas deberán pasar por una sesión de spa unas horas de caminar a paso apurado por Primera Junta antes y ayudar la terapia con alguna que otra plegaria, ¿yoga?, ¿por qué no?, todo servirá para acompañar a un grupo conformada por algunos buenos jugadores con apetito de gloria y con varios jugadores, ¿un centenar?, que ante la propuesta de “la crema”  prefirieron otros rumbos al supuesto seguro destino de cadalso.

Dicen que la gran virtud del hincha es “aguantar los trapos”, y para ello aparecen varias lecturas, no faltar nunca a la cancha, cantarse todo, bancar a los buenos y a los otros, incomodar al referí, y tantas otras a la que me animo a decir que el hincha de Atlético deberá sumarle una opción más, PACIENCIA, armarse de mucha paciencia ya que parece que allí estará la gran virtud de un torneo que deberá ser acompañado por una permanente relajación Zen. Ser paciente será el desafío, y como dicen los españoles, “a por él”.

7 jul. 2016

Lejos del Milagro


¿Qué puede pasar en el partido?, porque habra un partido, nada cercano a lo extraño, casi me animo a firmarlo, claro, es que es fútbol y el "casi" no puede faltar  como en ningún otro deporte, porque semejante distancia en el punto de partida de cada uno sería sinónimo de resultado puesto, casi como aquí, casi, donde el milagro avisa que no acudirá a la cita en calle Dentesano.

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