22 ene. 2009

Una historia de secretos, mentiras y escándalo.


El arquero se había presentado al entrenamiento, pero los dirigentes de Boca amenazaron con enviar a los juveniles a Buenos Aires para evitar su participación.

Intentó sin éxito entrar al hotel donde se aloja el plantel. Intimará a las autoridades a que definan su situación.


El enfrentamiento entre el técnico de Boca, Carlos Ischia, y el arquero Mauricio Caranta inscribió esta tarde un nuevo y escandaloso capítulo: el guardavallas viajó rumbo a Tandil, asesorado por Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA) para sumarse a la pretemporada que realiza allí la división Reserva, pero los dirigentes decidieron hacer retornar mañana mismo a todos los juveniles.

Desde que el entrenador anunció que Caranta no será tenido en cuenta, se busca una salida al problema, pero las negociaciones con Vélez y Lanús fracasaron, por lo que el arquero decidió viajar a Tandil y trabajar junto a sus compañeros.

Sin embargo, la situación no hizo más que empeorar las cosas, ya que los dirigentes reaccionaron con la orden de hacer regresar a Buenos Aires a todos los juveniles, para impedir que Caranta se entrene en el mismo lugar donde el entrenador del plantel manifestó que no quería verlo.

En principio, los juveniles iban a quedarse en esta ciudad serrana hasta el 27 de enero, pero el caso Caranta disparó un nuevo escándalo y los chicos ’xeneizes’ adelantarán su regreso para mañana.

Finalmente, Caranta retorna a Buenos Aires debido a que no fue autorizado por el club a ingresar al hotel donde se aloja el plantel superior en Tandil ni tampoco a entrenarse con sus compañeros.

Lo informó el abogado de Futbolistas Argentinos Agremiados, Juan Carlos Suñé, quien reveló que Caranta enviará una intimación a Boca para que clarifique su situación laboral. Suñé comentó que el jefe de seguridad, Mario Torres, le dijo que le ofreció a Caranta entrenar con la reserva, alternativa que fue rechazada por el guardavallas.