19 mar. 2010

¿Es el fin?, ¿o tan solo el comienzo?


Eso es lo que todos queremos saber, ¿se terminó por fin la etapa mas nefasta de la historia de Newells en su relación con la barra?,¿o los que llegan son peores que el que "se fue"?

En lo que representa un nuevo capítulo de la violencia en el fútbol, fue asesinado a tiros esta madrugada el ex jefe de la barra brava de Newell’s, Roberto Pimpi Camino.

Camino, un personaje que siempre se jactó por sus influencias en el poder judicial y político de Rosario, era conocido por liderar el grupo más violento de la hinchada leprosa durante una buena parte de los 14 años de gestión del ex presidente del club Eduardo López.

Según confiaron fuentes a lanacion.com , el ex líder fue baleado por un grupo de desconocidos en un bar de Rosario ubicado en las inmediaciones de Servando Bayo al 1400. De inmediato, fue llevado al hospital Carrasco por un grupo de personas que huyó del lugar luego de amedrentar a los médicos de guardia. Pese a los intentos desesperados de los médicos, la víctima falleció pocos minutos después de su arribo al centro asistencial, como consecuencia de los cinco balazos que recibió.

En las primeras pericias se encontraron vainas de calibre 9 milímetros, y, por las caracterisitcias del hecho, nada fue casual, sino que el ataque fue premeditado.

Pimpi tenía una condena de tres años en suspenso por el intento de copamiento del club. Además de haber estado vinculado en otros actos delictivos. Camino no podía ingresar al estadio durante cuatro años y debía presentarse en la comisaría cuando jugaba Newell´s. El ex líder de los violentos, sobre quien pesa un importante prontuario, estuvo prófugo de la justicia, fue capturado el 6 de abril de 2009 y había sido liberado el 24 de diciembre pasado.

El reinado de Camino coincide con la etapa más nefasta en la historia del club rosarino y tiene que ver con la llegada a la presidencia López, en diciembre de 1994.

Durante esos años, la barra brava del club también hizo negocios con López. Habría tenido el manejo de las inferiores, administraba el estadio cubierto y recibía dinero para los viajes por parte de la dirigencia.

Pimpi y sus secuaces siempre se manejaron de la misma manera. Todo lo resolvían a punta de pistola. El grado de violencia quedó patente cuando un feroz enfrentamiento en el peaje de la Panamericana a la altura de Zárate, los hizo chocar con la barra de River. Tras aquel episodio murieron dos barras. O, aquella vez en la Libertadores de 2005, cuando se metieron de arremetida en el vestuario de Vélez a amenazar a los jugadores del Fortín. O, cuando, tras caer en el clásico ante Central, golpearon al entrenador Pablo Marini en el vestuario y lo "invitaron" a renunciar.

En 2006, en el tradicional banderazo que realizan antes de los partidos con Central, hubo otro muerto, un chico de 16 años, que recibió en plena fiesta un proyectil que quizá tenía otro destinatario. Esa causa también está abierta e involucra a Camino.

También se recuerda el hecho del barrio Grandoli, cuando mataron a una mujer de 34 años, madre de cuatro chicos, al quedar en medio de una balacera que iba dirigida contra Cacho, el jefe anterior. Todas las sospechas recayeron en la gente de Camino, como en ese episodio en que dejaron cuadripléjico a un hombre de 38 años


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