15 feb. 2011

Juarez y diez más.


Atletico le ganó a Defensa y Justicia por dos a cero y gracias a otros resultados se trepó a la cima en la “B” Nacional.

Vi un Atlético carente de brillo, sin esas rutilantes ráfagas de otros tiempos, sin esa inminente llegada al gol a cada paso, le cuesta hacer poner de pie al plateísta, le cuesta hacer cantar a los del tablón, aunque ese equipo que no brilla es todo lo necesariamente práctico que debe ser para insertarse en el lote de equipos que irán por todo en la “B” Nacional, lo noté inteligente y siempre jerarquizado por Juárez, sobre todo muy bien piloteado por Iván, por tierra firme, con la cabeza levantada y la tranquilidad que brinda el saber que llevará al equipo a destino seguro siempre, lo encontré astuto por Fede González, seleccionador de los momentos en los que va a golpear como lo hace aquel boxeador que mide y estudia a su rival en la búsqueda de ese golpe certero que instale al contrincante en la lona, lo hallé adulto por Bovaglio y protagonista por Carniello, lo noté vehemente por las escaladas de Sacks, vi un equipo que inspira respeto por Sara y Carignano, y aún con varias piezas por ajustar -por lo poco conexo de Castro- marcha , si, marcha con un rumbo claro y un nivel sostenido.

El entrenador, Trullet, jamás arría su bandera de la porfía, jamás, por ello introdujo a un Castro al sesenta por ciento en un equipo que lo necesita no me menos que a un noventa, solo por ello el equipo no fue todo lo vertical que intentó ser, claro, está muy claro que mientras Juárez esté en el terreno Atletico juega con un talentoso entre los once, fue el único que entendió que Leiva generaba un campo magnético al que no debía acercarse nadie jamás, porque toda intensión de juego albiceleste moría en él, fue el único que entendió que jugando lejos del 5 y trabajando sobre la derecha del ataque celeste y la izquierda de la defensa del “halcón” Atlético entraría sin pagar peaje alguno, como por la boca del subte, y fue así que la crema abrió el partido, genialidad de Iván en un pase de precisión quirúrgica sobre la esquina de Victor Manuel y Dentasano, y Gonzalez cruzó su tiro que le permitió ir a festejar el primero de la noche.

Serrano no fue el de siempre,...
el pibe de los pagos del “cabezón” Sivori estuvo algo cargado muscularmente – quizás un gemelo que aún guarda carga de la pretemporada- y eso no le permitió tomar el toro por las astas como le gusta hacerlo a él, pero poco importó, Atlético controló todo siempre, siempre, porque Carniello redujo a nada las intensiones del insistente Piriz Alves y porque a Lucas le sobra solvencia para sobrevolar el fondo cremoso para que nada ocurra, tampoco fue la noche de un Carignano al que le sobra crédito para partidos con sequía, y a Lagrutta hubo que esperarlo hasta el segundo tiempo para que pueda meter un centro “como la gente”, fue otra jugada que leyó en la neblina Iván Mauricio Juárez, el de San Francisco apareció de frente al arco de “Urquiza” en la posición de nexo entre volantes y atacantes para encontrar esa fisura en la última línea del equipo del “Pancho” Mártinez y habilitar a Luis Lagrutta para ese centro que el pibe no encontraba en la noche y que fue teledirigido a la cabeza de Nico Castro que gritó su gol, doble mérito para el flaco, el convertir y el ir a buscar como número nueve.

Lo ganó bien, porque al rival no le faltaron nombres, Leiva, Piriz, Cafú Espínola y hasta un Fernández que entró desde el banco de suplentes y le otorgó una pizca de claridad a un equipo que debe trabajar muchísimo en ofensiva si en realidad pretende soñar. No le sobró nada, pero le alcanzó bien, le alcanzó para ganarle a un duro rival en un duro partido, le alcanzó para treparse a la punta –con el diario del lunes en la mano-, le alcanzó para seguir rodando en un torneo de caminos sinuosos, le alcanzó para comprobar que Aguirre debe estar más tiempo dentro de la cancha que fuera de ella -¿titular?-, alcanzó para comprobar que González, quizás la mejor figura cremosa, se brinda de una forma estremecedora haciendo que su apellido sea fácilmente sustentable entre los once si a todo ello le adiciona el gol, y le alcanzó sobre todo para sobreponerse a esas porfías que llegan desde el banco y que a veces –como frente a Defensa con Castro como titular- son totalmente inconducentes .

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