20 jul. 2011

Hacedores de un éxito con final feliz.

Entrevista a Carlos Eguiazu y Ricardo Castro, la misma se encuentra en la nueva edición de la revista "Pecho Palo Marea".

La dirigencia que encabeza el escribano Carlos Eguiazu con Ricardo Castro como mano derecha, presididos por el Dr. Ricardo Tettamanti, exhibía como máximo galardón obtenido el haber saneado económica y financieramente a la institución, quitar al club de la situación en la que se encontraba sumergido es un logro que no sabe de vueltas olímpicas, es por ello que este ascenso se transformaba en un sueño que ya no permitía postergaciones, hoy, realizado, es una caricia al alma de estos trabajadores que llevaron al club desde “el hondo bajo fondo donde el barro se subleva” a la cima del fútbol argentino a través de un largo y sinuoso camino que solo supo de trabajo y esfuerzo.
Atlético de Rafaela es hoy el modelo del que habla el país futbolero, muchas instituciones de este país darían todo por tener en sus manos la fórmula que no incluye milagros, este ascenso a primera división del fútbol argentino es la otrora esquiva gloria deportiva que encontró el desenlace del que a continuación hablan Eguiazu y Castro, los Hacedores de un éxito con final feliz.


¿Después de tan notable trabajo en la institución, consideraban necesario obtener un ascenso?
CE - Prefiero dividir la respuesta en dos, externamente si, más allá de la últimas frustraciones, yo les decía durante muchos años a los compañeros de comisión directiva y la subcomisión de fútbol que en lugar de considerarlo frustraciones yo los consideraba éxitos sin final feliz, porque si nuestro trabajo nos ponía frente a una promoción quería decir que siguiendo de la misma manera podíamos volver a llegar allí, y en algún momento íbamos a conseguir un ascenso, y efectivamente se nos dio, el año siguiente perdimos nuevamente con Gimnasia siendo quizás el momento de tirar la toalla y decir me voy, o bien decir seguimos de la misma manera y en algún momento se nos va a dar, este ascenso era necesario externamente porque con el tiempo la gente nos iba a asociar con el sinónimo del fracaso dirigencial desde el punto de vista deportivo, pero interiormente estábamos con la conciencia tranquila porque yo se que este grupo de gente más allá de errores y virtudes hizo todo lo posible para que Atlético esté otra vez de pie, también sabíamos que el mayor reconocimiento estaba fuera de la ciudad, donde los dirigentes y los periodistas de primera división hoy hablan del modelo “Atlético de Rafaela” y no veíamos la misma repercusión dentro de la ciudad, sabemos que nadie es profeta en su tierra, de todas formas yo estaba con la conciencia tranquila, ahora, hacia afuera era muy necesario volver a primera.

Ricardo Castro (foto junto a Lucas Bovaglio e Iván Juarez elevando la copa) – Ascender era tan necesario como honrar la deuda – y la frase arrastra tanta contundencia que se genera un silencio de algunos segundos, y continúa - porque la gente te lo pide, Atlético es un club de fútbol, particularmente nosotros teníamos deudas pendientes, la deuda moral y la financiera, la financiera se cumplió y la deuda interna nuestra pasó a ser la deportiva, la que nos generó tanto dolor en los últimos tiempo, sería muy mentiroso de nuestra parte decir lo contrario, necesitábamos esto.

Aún con frustraciones en medio sostuvieron la apuesta, seriedad, plantel con elementos genuinos mayoritariamente, cordura y el habitual perfil conservador, ¿por qué no dieron “ese” golpe de timón propio de la dirigencia del fútbol nuestro gastando lo que no se tenía?.
CE- Porque veníamos generando éxitos sin final feliz, dije, ¿si hoy no se me da por tan poco , porque no debiera repetirá la fórmula?, tuvimos la particularidad de contar con un plantel que perdió dos finales y seguí creyendo en él y no lo desarmé, vendí solo un jugador por año, primero para equilibrar la economía del club y sanearlo ya que ese era el punto número uno a abordar, y segundo porque sabíamos que al vender un jugador tal es el caso de Jonathan (López), o Fabri (Fabricio Fontanini) , o Julián (Fernández) fue porque siempre contábamos con un reemplazo del club, siempre estuve convencido de que este era el camino más allá de saber que llegar a destino podía no ser de forma inmediata .

Más allá del sin número de atributos que tiene esta exitosa campaña no va a faltar “aquel” que hable de la necesidad de ser amigo de Grondona para acceder a estos logros, ¿tiene razón quién piensa eso, es necesario ser amigo de “Don Julio”?
CE – Eso no existe, eso es un estigma que tienen los hinchas del fútbol argentino, se creen que si sos amigo de Grondona tenes un ascenso asegurado, yo sí creo en la consecuencia de un trabajo, hoy veo como los equipos “se matan” por una promoción y cuando nosotros las conseguíamos consecutivamente se consideraban un fracaso y te decían “otra vez perdieron el campeonato”, eso es un estigma que se debe desterrar, acá nadie logra nada por ser “amigo de”, aquí hay que trabajar y nada más.
RC – Mirá el caso de Quilmes, todos hablan de la llegada de Meizner y Aníbal Fernández, y mirá como está, pero no debemos dejar de reconocer la buena relación que Carlos Eguiazu tiene en AFA y el buen nombre que Eguiazu tiene en AFA, eso es algo que debemos mantener, porque una cosa es ser “amigo de” y otra es estar “en contra de”, y nosotros desde Rafaela relacionándonos muy bien con la dirigencia de las otras instituciones hemos logrado ser respetables.

El vivir en una sociedad como la rafaelina en la que nos conocemos todos, donde sabemos dónde queda el Estudio de Eguiazu o el comercio de Castro, que hacen y donde se mueven, ¿genera obligaciones extras?
CE – Aca todo el mundo sabe lo que hacemos, donde vivimos, donde estamos, nosotros no vivimos de esto, yo siempre le digo a “Cabo”, el fracaso de esto es el fracaso personal de él en su comercio y el mío en mi profesión, nosotros apostamos nuestro nombre, para nosotros no pagar un sueldo o pagarlo fuera de término es “la muerte”, sería injusto decir somos “partícipes necesarios de la historia de la ciudad”, a nosotros nos tocó este momento, trabajar.

Le propongo a “Cabo” Castro repasar el largo camino que une a aquel hincha de tablón junto al equipo siempre al dirigente encumbrado y exitoso que es hoy.

Si, sobre todo por lo repasé una y otra vez en estos días, del partido en Tucumán para acá, ahora siento el cansancio de la relajación por el logro y los festejos, mirá, cuando me puse esta camisa –toma su camisa de los ojales a la altura de un abdomen no puede evitar estirar la prenda- y esto está así por dos motivos, la comida y el orgullo, por que empecé desde muy abajo, Carlitos (Eguiazu) empezó mucho antes y me invitó a trabajar hace más de ocho años y eso es algo que le voy a agradecer toda la vida, yo empecé desde el tablón por eso me pasan muchas imágenes, sobre todo de los últimos tiempos porque ser dirigente es mucho más difícil que ser hincha, eso mucho mas comprometedor, como hincha aún con todo el fervor jugás los partidos los sábados, el dirigente lo juega todos los días, en los últimos días repasé mucho mi camino, es algo hermoso.
CE- se suma y aporta una anécdota – Un día viniendo de Buenos Aires, después de alguna derrota que duele le digo, Cabo, yo creo que el directivo no debe ir con camiseta a la cancha, ¿sabes porque?, porque en el momento que nos ponemos la camiseta nos trasformamos en hinchas y actuamos como hinchas y nosotros tenemos que pensar como directivos siempre, le pueden preguntar a mi esposa con que remera duermo, les va a decir que uso una de Atlético que tiene diez años o más y no voy a cambiar nunca –R. Castro agrega ¿“es esa blanquita que llevas a todos lados”? –risas de ambos- , yo tengo claro que esa remera la uso para dormir y estar en mi casa en el club siempre de chomba o camisa, siempre DIRECTIVO.

De aquí en más la palabra éxito se asociará al apellido Eguiazu con las imágenes de Tucumán, pero el éxito de Eguiazu pasa por el respeto por los contratos, el honrar el compromiso con las condiciones de trabajo y los contratos aunque por esos logros aún no se entregan puntos de tabla ni trofeos.
CE - Yo somatizo mucho la crítica, a “Cabo” le rebota más, yo siempre digo caramba, uno hace tantas cosas que la gente no ve, y él siempre me dice vos tenés que ser más simpático con la gente, mucho más dado con la gente, pero es mi forma de ser le digo, soy de esos tipos a los que les gusta fijarse un objetivo e ir para adelante, pero atención, detrás nuestro hay diez personas que van hacia el objetivo, y hoy la nota es con nosotros por ser la cara visible, pero este proceso es exitoso desde el inicio por la gente que se sumó y por todo los que trabajaron, pero internamente sé que esto es un éxito compartido.
En tiempos de escases de estructuras de trabajos, donde grandes políticos presidenciables o tan solo pequeños emprendedores fracasan en el intento de alcanzar las metas por estar no bien rodeados estos dirigentes parecen encontraron el equipo en el cual apoyarse para edificar este gran logro.
CE – este es un club de puertas abiertas, es un club con muchísima gente trabajando, donde hay muchas tareas que no se ven, desde el encargado de seguridad o de boleterías, controles, apertura del estadio, apoyo legal, todo esto nos permite a nosotros hacer esta tarea de manera tranquila, yo digo que hoy por hoy Atlético puede tener figuras presidenciables y la importancia que ello tiene, pero más allá de ello tiene muchísima gente atrás trabajando y apuntalando esa figuras.

El dirigente maneja y responde por un club que entre otras dependencias cuenta con un sitio que muchas denominan como sagrado, el vestuario, ¿el dirigente debe ingresar al vestuario y opinar?.
RC – Es imposible que un dirigente de fútbol no se meta en un vestuario, porque se perderían muchas cosas, de todas formas una cosa es entrar para colaborar y otra es para decidir de la formación de un equipo, de cualquier manera el dirigente debe opinar de la conformación del equipo porque es el que después pone la cara, es el que pelea día a día por un presupuesto, yo sinceramente no veo mal la presencia del dirigente en el vestuario, siempre y cuando no quieras sobrepasar la figura del entrenador que es quien decide ahí adentro, se trata de tener la ubicación necesaria para decir algo, saber cómo y en qué momento hacerlo.
CE – Ricardo tiene mucha razón, nosotros intervenimos activamente junto al entrenador , solo en el momento de la conformación del equipo, más como somos piamonteses nosotros, porque trabajamos con un presupuesto inflexible , por ahí nos dicen quiero a “Juan Perez”, pero sucede que “Juan Perez” vale “doscientos” y no llegamos, yo siempre digo que cuando vas a un restaurant podes comer por la izquierda o por la derecha, por la izquierda está el plato que querés comer y por la derecha el precio, nosotros lamentablemente siempre comemos por la derecha, a nosotros siempre nos tocó buscar los jugadores de acuerdo a nuestras posibilidades económicas, es decir, dentro de lo mejor que había buscamos valores que se adecúan a nuestras posibilidades, ahí si interviene el directivo, nosotros somos respetuosos de su tarea, por eso en nueve años cambiamos seis entrenadores .

Traigo a la charla una frase que le oí al escribano Eguiazu de los últimos días donde habla del sueño de un Atlético que represente a una ciudad, y que esa Rafaela se vea reflejada en la institución.
CE- Ese es un gran desafío, pecaríamos de soberbios o nos faltaría la inteligencia suficiente si pensamos que este grupo puede competir solo con Boca, River, San Lorenzo, Independiente, ellos son grandes, Boca tiene una cantidad de socios apenas inferior a la cantidad de habitantes que tiene Rafaela, nosotros ya sabemos por haber estado en primera que esto es una “pyme” para la ciudad, habrá un movimiento económico que nos beneficiará a todos. Nos tenemos que dar cuenta todos que hoy Atlético es Rafaela, la camiseta, los colores, el nombre son nuestros, pero el proyecto es de todos y ojalá podamos lograrlo, no será fácil, debemos reunirnos con gente, planificar, yo no quiero volver a vivir el 2004

¿Por donde pasan las claves para llevar a Atlético donde está hoy?
RC - Es la continuidad de una idea, mira, cuando me pongo a pensar en que unos pocos dirigentes trajeron corredores de Estados Unidos a correr a Rafaela hace tantos años, llego a la conclusión de que estaban totalmente “locos”, ni me los imagino hablando por teléfono con un norte americano, ni siquiera pidiendo la llamada, eso es una proeza que marca el temple del dirigente de Atlético de Rafaela, desde los dirigentes de este club de aquella época y todos los que pasaron al día de hoy queda demostrado que ha habido una coherencia de manejo muy marcada, siempre detrás del ideal de hacer grande a Atletico de Rafaela. No siempre fuimos el club más querido por la gente, del club se decía que era de una elite difícil de alcanzar, eso es lo que estamos tratando de revertir abriendo el espectro. Sabemos que es difícil ser cremoso en Rafaela y que en Atletico todo cuesta el doble, pero logramos crecer, y seguiremos creciendo.
CE – Tuvimos grandes antecesores a quien imitar, nosotros hace diez años tocamos fondo, y cuando eso te ocurre no te queda otra que subir con humildad, haciendo un trabajo de hormiga, se trata de agachar la cabeza y pedir perdón y tratar de salir y decirle a todo el mundo “confia, te vamos a cumplir”, el desafío fue volver a ser confiables desde el Dr. Tettamenti (Presidente del club) que fue la cabeza de todo esto hasta nosotros y los demás integrantes de la comisión directiva, tuvimos que acostumbrarnos a pedir perdón y no permiso, tuvimos que sentarnos con la gente que sabía que le debíamos plata para pedirles plata para una campaña, entonces de a poco fuimos construyendo el nuevo club y el nuevo club dejó de ser el Atlético de cremosos, inaccesible, tuvimos que volver empezar y hoy es un club de una proyección sumamente importante a futuro. ¿Si me preguntas si queremos quedarnos?, recuerdo una frase de él hace siete años atrás (señalando a R. Castro) , “gordo yo te puedo asegurar que ascendemos este club a primera o no nos vamos nunca más” –risas, y Cabo Castro agrega- yo decía, ascendemos y después dejamos todo ordenado y nos vamos –más risas-, es que en realidad nos queremos quedar para siempre acá.


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