5 jul. 2011

TC en Rafaela, ¿el principio del fin?

El "puma" Aventín es un hombre de poco hablar, por poder y caudal de negocio que maneja bien se puede hablar de un empresario de perfil “Grondoniano”, su negocio en el automovilismo equivale a tenerlo todo en ese rubro en la Argentina, sucede que el tipo maneja la Asociación Corredores del Turismo de Carretera, esa asociación que se gestó con el fin de puentear toda organización que pretenda llevarse “algo” de la más insólitamente popular categoría, ese circo necesitaba carpa propia, y los corredores se quedarían con las ganancias del circo de los circos en el automovilismo nacional, y así nació la famosa ACTC.

Sin embargo el ex piloto responsable de la asociación hoy y con ganas de instalarse a perpetuidad –más parecido a Grondona aún- se refirió en declaraciones a la presentación del TC en Rafaela, donde se cuenta que después de muchos años la gente no acompañó como era de esperar, entradas de $150 más la decisión de los organizadores en cobrarles ingreso a las damas y jubilados –hecho inédito para la categoría- serían los motivos de la notable baja en la convocatoria que desembocó en un tire y afloje con cruces de información entre los organizadores y Atlético –recuerden que Atlético no organiza, solo alquila el escenario- 
la ACTC habla de 35.000 concurrentes y Atlético comunica que cortó tan solo –para la magnitud del espectáculo- 14.500 tickets, ¿los otros 20.500 espectadores ingresaron sin pagar?, ¿tantas entradas de favor entrega la organización?, ¿o no hubo “otros 20.500” y apenas fueron unos pocos más?.
La misma tarde del domingo se hablaba de una marcada decepción por parte de los organizadores, esperaban más, mucho más, y un “caliente” Aventín rompió el silencio con duras acusaciones, de entrada le hechó en cara al club que “la única categoría que lo acompañaba en Rafaela era el TC¨ y agregó, ¨queremos seguir acompañándola, nos gusta este circuito, pero no me gusta el restaurante tirando los fideos ahí en la tierra, recién lo acabo de llamar al Dr Tettamenti, que es un amigo, y un señor en todo el sentido de la palabra, a quien respeto muchísimo por su señorío y hombría de bien, pero justamente estuve recorriendo y no me gusta lo que veo¨.

Habló de lo obsoleto de las instalaciones aunque diplomáticamente diciendo “creo que Rafaela tiene una historia riquísima, han trabajado muchísimo en los principios del siglo pasado, pero obviamente el tiempo pasa para todos”, al escenario le falta una fuerte inversión, es lo que se desprende de lo siguiente, también dicho por el Grondona del automovilismo, “Yo no quiero ofender, quiero aportar, como venimos haciendo en estos últimos 10 años, que hay una inversión de 100 millones de dólares en infraestructura en Argentina en los autodromos, algunos con obras privadas y particulares, otras con dineros municipales, otras con dineros oficiales”, y no podía faltar la referencia para el romance de estos tiempos, su amor por al ACA con quien en un tiempo no “comulgaba” y ahora dice… “hemos hecho un trabajo muy bueno acompañados por el ACA, a través de Diego Mesa que está con nosotros permanentemente, pero hemos empujado nosotros como punta de lanza para que esto ocurriera, y esto quisiera que ocurra en Rafaela”.

En su enojo Aventín hasta se metió en un terreno difícil de presentar, dijo que los coches no tienen las cubiertas ideales para correr en el óvala –el circuito de Rafaela sin chicanas que reduzcan la velocida final- y es cierto, solo hasta allí, pero lo que continuó diciendo es poco serio, esto respondió ante la pregunta de si se puede volver a ver el TC en el ovalo de Rafaela… “puede ver que esto nos es un óvalo tampoco, un óvalo es un óvalo, esto son dos rectas con dos cabeceras, que no se ustedes que son periodistas, que tienen estudiadas las cosas como se puede denominar, esto no es un óvalo, está mal llamado óvalo, un óvalo es un óvalo, un circuito oval, esto es un circuito que tiene dos cabeceras, peralte, pero no es un óvalo de ninguna manera, pienso ¿no? .

A la ACTC, Aventín y compañía les importa nada venir o dejar de venir a Rafaela, los pilotos tienen miedos de salir lanzados contra un paredón y la historia solo ocupa un lugar en el archivo de los recuerdos, nada más, Aventín no quiere a Rafaela, desde aquella tarde en la que la “brea” de la grietas del piso del trazado no permitía girar normalmente y los organizadores junto al fogoneo creado por la prensa al servicio de Aventín –Calí por ejemplo- juraban no volver que la idea está instalada, la sostienen, no quieren pisar Rafaela, porque no hay un Gobernador dispuesto a poner tanto o mas de lo necesario, o un sponsor que crea ciegamente en estos conquistadores vendedores de espejitos de colores, es decir, Rafaela dejó de ser negocio y Aventín se caga en el record del “nene” Garcia Veiga, la victoria de All Unser o el carrerón de los Di Palma, se caga en toda la historia misma de Rafaela, y se entiende claramente, Rafaela no deja plata y punto, por que cuando la dejó no importó si la lechuga se lavaba en el inodoro, si los fideos se tiraban en la tierra o sin el óvalo era “cuadrado”, solo importó la plata.

Hay una respuesta que un dirigente de Atlético me entregó hace un par de años, le pregunté, ¿cuál es el valor y la importancia que hoy tiene el autódromo para ustedes, para el club?, y me entregó una línea nacida en la más profunda de las sinceridades, HISTÓRICO, SOLO TIENE UN VALOR HISTORICO, quizás me equivoque, y si así sucede me alegraré, pero entiendo que el domingo 3 de julio de 2011 en Rafaela se asistió a uno de los últimos grandes eventos automovilísticos que se hayan podido ofrecer allí, porque todo indica que este fue el principio del fin.

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