16 sep. 2012

Maravilla Martinez, Maravilloso esta noche.

Y ahí está Maravilla Martinez, ganador, campeón, imparable, demoledor física y mentalmente, son sus manos, son sus piernas y es su cabeza, es el conjunto lo que marca una diferencia por sobre cualquier boxeador del planeta. Es aquel que hacía la cola para conseguir comida en España, alguna lata de arvejas, algún tomate, algo para derrotar al más duro de los rivales, el hambre. Hoy cuando el más duro rival es apenas el hijo de Julio César Chavez todo parece ser menos a aquellos momentos miserables de su vida, esa vida escrita y revisada siempre por Sergio Martinez, no olvidada ni archivada, allí yace el principal sustento de este verdadero campeón.

La más maravillosa noche que Martinez obsequió fue este sábado, ante Chavez Juniors y por el título mediano del CMB, una multitud en el Thomas & Mack Center de Las Vegas y otros varios millones delante la pantalla de varios millones de televisores. Martinez con 37 años y un record de 49-2-2, 28 nocaut. El mexicano, de 26 años y un registro de 46-0-1-1 sd, 32 nocau). Las cartas sobre la mesa y sonó la campana.

Maravilla Martinez fue más de campana a campana, la ganó siempre, con más piernas que jamás haya ostentado un boxeador, con todos los reflejos posibles, con una variedad y combinación de golpes nunca antes vista, todo fue de Maravilla, hasta ese traicionero round 12, donde todo se pudo esfumar, pero no ocurrió, porque esa derecha de Chavez Jr. llegó a destino, esa mano fue todo lo plena que ninguna antes en la noche y Martinez se fue a la lona, pero no por eso fue menos campeón, era tarde para Chavez, era tarde para todo, ya había perdido. Maravilla se dio el gusto de perder el último y fatídico round, algo que en la balanza del global no pesó porque la suerte estaba echada, porque ya no se le podría torcer la mano al nuevo campeón, la magistral clase de boxeo con impiadosa paliza incluida viajaba a la eternidad sin detenimiento, fue su noche, fue una noche maravillosa, a Chavez no le alcanzó aún con la mano izquierda de Martinez fisurada, aún con una importante lesión ligamentaria en una de sus rodillas, no le alcanzó .

¿A quién sorprende ver a Maravilla con el cinturón en su poder?, a nadie, el boxeador argentino que se reconoce hincha de River Plate vive para entrenar y para trabajar, trotar, gimnasio, estudios, mas gimnasio, más estudios, más y más, siempre Maravilla, supo venir desde la nada misma y edificar una fortaleza física y psicológica para atravesar todas las barreras que se puedan interponer entre él y el éxito, esa coraza le permite vencer hasta su propio y abultado ego, ese que quizás no siempre le juega a favor. Ganó unánimemente Sergio Martinez, el hombre Maravilla, la bandera celeste y blanca flamea en la noche gloriosa de Las Vegas, es que un argentino largamente esforzado y por sobre todas las cosas campeón lo hizo, es un gran campeón.

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