20 sep. 2012

Malacho Solterman, capitán de mar y guerra.

Me propongo escribir a cerca de German Solterman, de Malacho, se que es algo que no me cuesta demasiado, se trata de un personaje que conozco y que por otra parte es una de mis debilidades dentro del fútbol, es ese personaje que me sigue despertando curiosidad, me lleva a cada paso a descubrirlo un poco más, ¿qué tiene?, ¿de que habla en sus charlas para potenciar a sus jugadores?, ¿cómo lo hace?, todas esas cuestiones quizás tengan respuestas, salvo una, ¿por qué tenemos que hablar de regresos a un lugar donde el tipo da vida?, ¿por qué se va?, ¿por qué vuelve?...

A las 17:00 de este domingo 16 apareció en escena acompañado por Marcelo Asteggiano, una vez más minimizando sin intención el ingreso mismo del primer equipo del león, minimizando el rival, la competencia, el marco, todo, él es el centro, es leyenda viviente, en su club con un estadio que lleva su propio nombre, que es su casa. Fue y se ubicó en el mismo lugar de siempre, apoyado en un soporte del banco de suplente, ese es un lugar del que pareciera ver todo, desde el que pareciera controlarlo todo, un atalaya pero a nivel, el aplauso se hizo escuchar y no se hizo esperar y el solo giró para levantar el pulgar de mano derecha, algo que alcanzó y sobro para el hincha.

El Malacho volvía al lugar del que nunca se va y su gente no falló, el malacho consiguió repatriar a toda la familia juliense, al borde de casi llenar su propia cancha, esa misma cancha que se mostraba vacía hace meses atrás ahora estaba desbordante y no solo de gente, sino que además estaba la pasión de siempre, la que nunca se agota.

Nosotros a punto de arrancar nuestro relato del partido por Red Del Plata, 17:03 de un domingo con regreso de Solterman al 9 de Rafaela, y Ale Ambort me pide las últimas líneas antes del juego y hablé de lo que podía pasar, que podrían hacer los equipos, de lo que podría surgir y recuerdo haber dicho además “cuando me cruzo con hinchas del nueve me dicen que el torneo es una porquería, cien equipos para muy pocos premios, nada, y alguien me dice que es imposible, ¿saben que les respondí?, que la palabra imposible es la antesala inmediata a la renuncia a los grandes sueños, y la renuncia a los sueños es no vivir, llegando a esta cancha veo vida dentro del fútbol, veo a Fredy Fernandez cuidando el ingreso y sufriendo por su león de siempre, lo veo a Walter Gomez hoy también dirigente, y a Malacho, siempre Germán, señores, ahí hay vida, hay futbol y sueños, el nueve no sabe de renunciamientos y sí sabe de sueños, de pasión, de esfuerzo, de lágrimas y de mucho fútbol corriendo por sus venas”

Volvió Malacho, volvió a casa, y volvió la gente que siempre está pero a veces no va, volvieron todos para un largo camino que para muchos suena a utopía, si, para otros, para el nueve solo suena a desafío, un desafío más con Malacho como capitán de mar y guerra.

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