9 feb. 2009

Gracias... hacen los monos.


Toda vez que me siento a escribir sobre estas cuestiones relacionadas al día a día de los distintos clubes del medio lo hago sabiendo de la posibilidad de tener una o dos (a veces mas) posibles respuestas al tema, esas soluciones siempre vienen a manera de argumento sólido que me permiten acercarle cierta claridad, aunque a través de una mirada distinta para usted que desde hace un tiempo me acompaña leyendo estas opiniones, de todas formas créanme que en esta ocasión este no parece ser un tema que entregue ese abanico de posibilidades.

¿Puede alguien que arrancó desde un proceso adverso, sacando al equipo de una situación en la que se presagiaba el final (para nada favorable) revertir un rumbo en tan poco tiempo?, ¿puede ese sujeto por si solo tomar esa “tierra arrasada” y construir con sus propias manos un futuro cierto donde todo era poco evidenciable?, ¿puede ese actor montar una escena exitosa donde se venía de cometer errores garrafales y de atravesar la infranqueable barrera de lo permitido en el deporte?, ¿Se le debe exigir a esa persona que lleve a lo máximo a ese equipo que hasta hace muy poco estaba muy mal parado ante el ambiente y colocarlo en sentido a un ascenso?.

Los interrogantes entregan la posibilidad de avanzar... aunque por un camino no del todo llano, dice Javier Berzero, “yo tome el equipo cuando nadie quería dirigirlo”, quizás esto sea tan cierto como que nadie lo obligó a tomar ese equipo en ese momento y en ese contexto, es no menos cierto el hecho de saber que aún en ese contexto no fue dejado solo, ni por la dirigencia ni por el hincha, contó con los elementos y el apoyo necesario y debido, y estos puntos no parecen ser aspectos que merezcan ser soslayados a la hora de ningun arqueo. Pero los aires de grandeza, lo sueños cercanos a lo utópico y la pasión, si, sobre todo la pasión actúan como disparadores de una situación que deriva en la generación de una nebulosa transparente, ¿raro no?, se ve pero no se ve, por que aunque se trasluce no deja ver la realidad, esa nebulosa que no está pero que existe para algunos que no quieren ver (como el peor de los ciegos) es la que les hace pensar a esos intolerantes que verán el gran clásico del fútbol de Rafaela pronto y en el marco de la B nacional, algo que suena tan estruendoso como quimérico, es ese raro velo el que hace pensar que aquellos viejos tiempos volverán, en los que el “9” marcaba el ritmo en los torneos regionales y en la proyección había lugar para sueños sustentables, la cosa cambió y el club renace después de un golpe próximo a lo letal, pero el no querer ver hace pensar que ese hombre que se para junto a la línea “de cal” puede accionar milagrosamente, y por ello se lo debe presionar para que ascienda, esa irracionalidad es la que empuja a un “laburante” de condiciones probadas a saltar al vacío.

El tipo no aguantó más, “no aguanto mas, no me reconocieron nada” dijo, y renunció, el bueno de Berzero pecó de crédulo, esperó un “gracias” en un ámbito donde al cerrar la puerta no te dicen ni hasta luego, ¿donde quedaron las alegrías que le dio a un club a un paso del barranco poco tiempo atrás?, ¿y el proyecto? vaya usted a saber, mañana habrá otro entrenador y esta historia junto a estas líneas dormirán en un archivo para siempre.

Es solo una historia, una más, con otro sujeto al que visten de héroe alguna vez para un momento de algún proceso, claro, lo que el “valiente” no sabe es que en un instante le pueden arrancar la capa y dejarlo como “Dios lo trajo al mundo” por que su barco no tomó el rumbo que algunos soñaban y solo transita por la ruta que lo impulsan los vientos que soplan por barrio 9 de Julio, que justamente no parecen ser de ascenso, al menos por “hoy”, esto es el fútbol y sus códigos aceptados por todos los tripulantes de la causa, y para que tome nota Berzero y otros tantos…. A no olvidar que en este país… gracias… solo hacen los monos.



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