10 jul. 2009

¡Está en prim...!


Aldo Visconti dejó la sensación que podría haber caminado sobre el agua si se lo proponía o quizás atravesar cientos y cientos de lenguas de fuego y salir ileso y triunfador
Cuando temprano en la tarde me lo encontraba a ese gran periodista que se llama Fernando Pasini empezaba a encontrar un análisis previo al juego que difería en parte a ese análisis que tenía en mi anotador, la idea del futuro conductor de "fútbol de primera" era tan acertada como real, allí estaba la respuesta, la de un Atlético ganador en casa por aquello de las doce (trece ahora) fechas sin perder en Alberdi, la idea de un Atletico favorecido por haber podido asistir aunque mas no sea a través de la tele a un curso rápido de cómo disputar una promoción, una final de este tipo, esa demostración que dio Central en Córdoba de carácter y garra ante un Belgrano frío y poco eficiente y efectivo, eso fue Belgrano, y Atletico sabía que se debía parecer todo lo posible a Central y en lo menos a Belgrano.

Con un marco impropio de la categoría en estos tiempos, con un Atlético dueño de casa y albergando a miles y miles de simpatizantes esperando por una victoria albiceleste aunque a través de un localia “discutible” desde la presencia visitante y un aliento estremecedor, con esos condimentos sobre la mesa se comenzó a jugar un partido clave, abismo, ese mismo abismo al que se asomaba el lobo platense, algo canchero en Rafaela dicho sea de paso, pisando ciertamente fuerte en los primeros diez y levitando en el resto del juego, con un Atlético al que nadie tenía como candidato al partido y menos aún mediante una goleada para todos los tiempos.

Una presencia inquietante y de menos a mas fue la Caceres para Rinaudo (el que sobró el partido), un solo lamento, una sola pesadilla Juárez-Cravero para con Messera y Teté (que tarde Teté diría Giordano), demasiado jugador Serrano para todo el mediocampo calificado de Gimnasia, en realidad demasiado equipo Atletico para este casi descendido Gimnasia, por allí los tópicos de un equipo rafaelino que encontró una defensa a la altura de las circunstancias durante toda la tarde, con altos niveles aún con Fontanini remplazando a Fernández desgarrado, Atletico fue un aluvión, aún con un Jonathan en 5 puntos, aún con un Gil que aunque laborioso y cansado a veinte del cierre decayó en su prestación, con todos los “peros” que querramos encontrar se quedo con la victoria en el resultado real y moral, en el numero real y el famoso ping pong, fue el ganador técnica- táctica y futbolísticamente, si leyó bien técnica- táctica y futbolísticamente , a eso le llamo no dejar dudas, nada por decir, nada por agregar, lo ganó y le arrancó las jinetas a un lobo que vino a chapear a Rafaela, pero no entendió que solo con la chapa no alcanzaba.

Atletico lo gano por que hizo todo bien, excelente, casi sin fallas, por que erró una vez en el fondo y Capogrosso con la hinchada del lobo sobre sus espaldas contuvo su pelota de la tarde.

Atletico lo ganó por que … Por que tuvo en Aldo Luis Visconti, ese delantero mas llamativo y más conocido y mas famoso por su sentimiento de culpa por la falta de goles hasta ayer que por la concreción de alguno de ellos, más famoso por su falta de aciertos que por su imagen asociada a los festejos del mas importante de los gritos en el fútbol, Atlético ganó por que ese delantero desconocido y carente de chapa al lado de López, Palermo, Palacios y tantos otros delanteros de “renombre” que cayeron rendidos a los pies de la defensa de este mismo equipo de Madelón estaba en su tarde soñada, dejo la sensación que podría salir del estadio y chocar contra molinos de viento y salir airoso, podría cruzarse con el mejor campeón peso por peso y vencerlo con tan solo un golpe un instante después de la primer campana del combate, quedó la sensación que podría haber caminado sobre el agua si se lo proponía o quizás atravesar cientos y cientos de lenguas de fuego y salir ileso y triunfador, ese fue Visconti, un inmortal capaz de desafiar a la peor de todas las tempestades y transformarla en una suave brisa, que es la misma que tan solo suspira en Barrio Alberdi, que es caricia y esperanza, que es paz y tensa calma, esa brisa nació de este “yeti” devenido en futbolista que en la tarde en que su equipo mas lo necesito él salió como para amansar leones con la mirada y se salvó, aunque creo que también salvo a todos.

No queda mucho por agregar, se viene un cambio de roles del cual no se como podrá salir este Atletico, deja de ser ese toro herido y medicado para perder reflejos y ganar en agresividad descontrolada para pasar a ser el matador, el que disfruta cada instante, sabiendo que cada toque, herida o marca que le haga a la victima no será otra cosa que la antesala a la muerte de quien no esperaba este final, ese que nunca imaginó un último cuadro fuera de libreto, ese es Gimnasia, el canchero que siempre se sintió superior y que ahora muerde el polvo ante un cielo de pañuelos blancos, los que agita el respetable público que ahora exige orejas y rabo (y ascenso también),


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