24 nov. 2008

Las derrotas desnudan lo que las victorias disfrazan.


Que el “gran” David quería llevarse la mitad de los u$s 7.000.000 que conformaban el "botín" por quedarse con la copa y que la otra mitad se debía dividir entre el resto de los integrantes del equipo, eso es algo que no habría caído bien, que a Manc ini lo apodaban “marinero” en lógica alusión a que no habría contado con las “facultades” intactas para ser capitán, que la disputa por la sede donde se debía jugar despertó una interna entre Del Potro y Nalbandián y que la herida nunca cicatrizó, sería otro de los factores del distanciamiento, claro está que la presentación en Shanghai de Juan Martín a no le habría caído de la mejor forma al de Unquillo es algo que ganó las calles desde hace un tiempo y no merece demasiada polémica y a eso habrá que sumarle los aires de “divismo” que lo tornarían insoportable a David y a eso sumarle el que mismo Nalbandián le habría bajado el pulgar a Cañas para que este en el desenlace de la copa, es decir que el listado de motivos para no tener un grupo poseedor de un pensamiento colectivo enfocado en un objetivo es más que generoso.

El jueves en la noche, día previo al arranque de la serie, en el hotel Costa Galana hubo un tema que se trató bajo cierta temperatura, Nalbandián habría irrumpido en la habitación del de Tandil y le habría dicho, “sos un cagón, me dejaste solo cuando fui a pedir mas guita”, el “unquillense”... estaba molesto por que quería mas dinero como premio para quedarse con la Davis y “Delpo” no lo habría acompañado con la idea, esto generó el enojo del padre de Juan Martín (es además su representante) y la serie no habría arrancado en armonía.

Cuan difícil es pensar en que ganar la “ensaladera” era posible con un clima así, en todo caso con estos datos y esta división dentro de un minúsculo grupo debiéramos estar nada sorprendidos con lo que pasó, cierto es que se protagonizó uno de los grandes papelones de la historia del deporte argentino, donde como siempre se invirtieron los procesos, primero se festejó una casi segura victoria, algunos se rieron de Nadal y del supuesto “miedo” que lo habría alejado de la idea de venir, y por último alguien se acordó de que el partido se debía jugar, y caramba, un detalle, lo hicimos muy mal y perdimos muy bien, argentinos y basta!

La superficie y bajo techo (carpeta - indoor lo llaman los entendidos) era el reaseguro de la obtención de la copa, tampoco funcionó, el publico que pondría en “llamas” el estadio jamás se encendió y todo falló, la ausencia de David a una conferencia y las caras de culo a la hora de retirar los premios habla a las caras que somos malos perdedores por lo que no seremos seguro buenos ganadores, por otra parte debimos salir a las calles a festejar, este puesto vale “oro”, no se olviden que en el contexto en el que se llevó a cabo es sumamente meritorio haber llegado hasta aquí.

Se esfumó la final de la Davis, se tenía todo y quedó nada, espero que no carguen sobre Acasusso una cruz que no le pertenece, el “no era para nosotros” emerge como dato que revela con claridad lo que sucedió, alguien no quiso que sea para nosotros, esa es la verdad, hay que esperar, no se cuanto, solo se que deberá ser lo suficiente como para que los que deben torcer el brazo de la historia pongan su nombre donde se deba ubicarlo y no por encima de los colores, los intereses y los sueños de un país.


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