26 may. 2010

La próxima vez será, Rafaela, la próxima vez será...


Un oportunidad más esfumada, esperando por la siguiente, como si se compraran en el almacén del “gallego” de la esquina, como si se consiguieran al meter la mano en un frasco lleno de chances de ascenso

El 1-0 era nada, nada de nada, solo la previa de una larga agonía, de un partido de ciento ochenta y pico de minutos, la segunda parte era empezar desde cero por más duro que parezca, con tan solo un requisito cumplido, el que marca que aún se está en carrera, pero nada más, la confianza de Trullet demostrada en la semana era poco menos que llamativa ya que los argumentos para soñar entran en un puño, y la de Ormeño, de similar tono, poco menos que preocupante.

Los dos se veían ganadores, convencidos de ello al menos, ¿convencidos?, quizás, tal vez solo se trataba de un anuncio de “boquilla” como dicen algunos ya que ni de un lado ni del otro sobraban argumentos para pensar que esas palabras podrían tener asidero.

14:12, asoma el micro de Atletico al improvisado “playón” de ingreso, esa cancha de antaño le abre los brazos a la esperanza rafaelina, allí está el equipo de la ciudad, la llegada del plantel me hizo pensar que algo iba a ocurrir, algo importante, la alegría en el interior del micro ocupaba más de una butaca, era todo felicidad, los asientos y los bolsos, los vidrios del micro o algún diario con forma de “palo” de bombo, todo, todo servía para ser transformado en instrumento de acompañamiento para el cántico de turno, “si fuera por lo anímico ya estamos en primera" dijo Trullet mientras buscaba un lugar en el impresentable acceso a vestuarios que tiene este “estadio” de La Plata.

("EQS" Dialogando con Iván Juarez en el Hotel Nogaro, la ncohe previa al cruce)


Cuantas expectativas, cuantos sueños, cuanta adrenalina para vivir ese juego tan esperado con un marco propio de un evento presentado en el coliseo romano donde todos querían ver tan solo uno en pie al final, y justamente para quedar en pie y ver como retiran a ese rival que ya sufrió por notar como su alma y su cuerpo ya no son un conjunto, había que estar metido, convencido de lo que se había planificado, convencido de la estrategia, algo que pareció no ocurrirle a Atlético.

Salieron a ese escenario de una obsoleta estructura, de tablones obsoletos y vigas oxidadas aunque decorado para la ocasión, vestido por tantos golpeados simpatizantes que sueñan por el fin de la sequía, y cuando Furchi pitó por primera vez (quizás el único hecho en el que no se equivocó en la tarde el tendencioso juez) la crema ya estaba perdiendo, porque Bovaglio perdió al “negrito” y el bueno de Marco Perez lanzó su primer grito de la tarde antes del segundo minuto de juego. Carniello encontró el empate en una mala salida de Sessa en un corner, lo único de Rafaela en ataque en lo que iba de juego. Y a ese Atletico de juego poco interesante “la vida” le cambió en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, una infracción que no fue y una amarilla que se suma a una anterior para decretar la expulsión del gravitante De La Fuente y de ese tiro libre otra vez el “negrito cafetero” pone otra vez a Gimnasia arriba pero a tres minutos del descanso, un mazazo psicológico del que nadie podría reponerse en una decena de entretiempos.

La segunda mitad para Atletico vino de la mano de los cambios, la siempre cantada salida de Blanco, desde la falta de coraje del entrenador para sacar a otro jugador con más méritos acumulados en su foja de servicios para dejar el terreno (GIGLI), la salida de un Castro que se saca solo, la del rendidor Fontana le dieron una inutilizada chance a Juarez, Lagruta y Arrieta, la crema fue nada, nada de nada, una roja a Serrano en lo que aparece como una línea que alguien le bajo a este arbitro de “show booll” para desarticular a un equipo con escasos motivos de sustento para sus anhelos pero de corazón de guerrero, gigante, hubo lugar para un accidente del que hablaremos protagonizado Airaudo y Castro con consecuencias terribles para el físico y sobre todo el rostro del arquero “albiceleste”, con los cambios realizados solo hubo tiempo para que Bovaglio sea arquero, un buen arquero, y para que el chileno Ormeño grite su gol ante Bovaglio.

Quizas lo pensó más de lo que lo jugó, quizás lo planeó mas de los previsto, no estuvo a la altura y esto ya es certeza, Furchi se puso su mejor traje de “verdugo afista” por aquello de que la AFA ya había mimado a la “crema” por lo sucedido ante la CAI sancionándolo tan solo con una caricia “subida de tono”, muchos nombres de esos que hacen grandes partidos semana a semana no aparecieron en el día señalado, no faltará el que diga que con muchos pibes ganas partidos, solo partidos, y no faltará el que se ha ido conforme por la entrega de los jugadores cuando eso debe estar descontado desde siempre.

Un chance más esfumada, esperando por la siguiente, como si se compraran en el almacén del “gallego” de la esquina, como si se consiguieran al meter la mano en un frasco lleno de chances de ascenso, habrá que seguir puliendo cosas crema, mejorando decisiones, direccionando mejor los ingresos, apuntando a mejores jugadores (basta de los Arrieta), apuntando a procesos en continuado (con o sin Trullet), armando un plantel con sangre caliente pero determinaciones frías.

Lo dijo esa inimitable barra que sostiene como único pilar a un desarticulado Gimnasia, la próxima vez será, la próxima vez será, la próxima vez será, Rafaela, la próxima vez será.

3 comentarios:

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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