30 sep. 2010

"Son lo más sano que tiene el fútbol".


"...pienso en el camino inverso, en aquellas piezas que necesitan de la protección y guía aunque se asocian con el fin de accionar contra su propio funcionamiento"

El fusible de un sistema es justamente eso, la vía de escape a ese defecto en el funcionamiento, es responder ante una cuestión previsible o no, es el dispositivo que actúa en el momento justo para salvaguardar las piezas importantes del mecanismo que impulsa todo, protección, esa es su principal función, la de abrazar absolutamente todo ante el primer error o aviso del mismo, estar allí para detener el funcionamiento de esa costosa estructura que necesita de “ese” click que interrumpa el avance hacia un desenlace de consecuencias irreparables.

Pienso en el camino inverso, en aquellas piezas que necesitan de la proteccióny guía aunque se asocian con el fin de accionar contra su propio funcionamiento, complot, asociación ilícita, “cama”, esta última variante de la corporación a la que hago referencia se adapta mejor si la idea es hablar de los fusibles en el fútbol, por que los hay, entrenadores por ejemplo, esa “raza” es una de las profesiones que se ubican en la parte más delgada de la cuerda siempre, y los manejadores –managers- que en estos tiempos optan por decir adiós cuando los resultados no se encadenan, esto casi a manera de consecuencia lógica transformándose en un efecto tácitamente implícito.

Es muy feo, huele mal, pero todos sabemos que es posible, esa lesión que aparece de repente y se extiende más de la cuenta en el jugador clave es un fija y a tantos entrenadores le ocurrió, la rebelión de los del banco por ser aquellos que siempre se sienten mejores de los que están adentro solo hasta que están adentro y dejan de serlo, después se escalonan el “sobre entrenamiento” y allí siempre aparece la figura de Bielsa, la falta de diálogo entre los jugadores y el cuerpo técnico, la mentira de los entrenadores hacia los jugadores, la exigencias “desmedidas” de los profes y tantas otras que quienes hacen llamarse “lo más sano que tiene el fútbol” –los jugadores- adoptan como “modus operandi” a la hora de bajarle el pulgar a aquel entrenador “poco conveniente”sabiendose dueños de la formula perfecta para sabotear la perfomance de todo grupo en la competencia.

Ah… me faltaba algo, “lo más sano que tiene el fútbol”, el jugador, mas de una vez es consultado por los dirigentes –que no son lo más sano que tiene el fútbol- a la hora de contratar a quién reemplazará a ese “caído”, no vaya a ser cosa que les traigan otro DT que deba ser volteado antes de lo previsto. ¿Verdad?.

Es un proceso del mundo del revés, es un proceso en el que los pasos y los mecanismos están alterados de manera intencional, y hasta es aceptado por la sociedad por tratarse de este deporte único y movilizador de pasiones que pareciera ponderarlo y perdonarlo todo, es el fútbol nuestro de cada día, el que se rige con esos códigos que dicho sea de paso cada día comparto menos, el que además propone sentarse a una mesa donde el buen proceder y el "don de gente" son motivo de automática exclusión.

Se fue el primer segmento del segundo capítulo de 2010 del fútbol grande en nuestro país, y los primeros “cortos circuitos” se llevaron a aquellos fusibles que aunque encargados de proteger su sistema fueron expulsados en muchos casos por sus propios engranajes en estado de rebeldía, ¿Garnero?, ¿Mohamed?, ¿Cuánto le queda a Tocalli y quién decide su futuro?, me detengo aquí, no quiero seguir hurgando porque así quizás me encuentre con lo menos sano que tiene el fútbol, y esa repugnante tarea se la dejo a alguien con mas estómago que yo.


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