1 ago. 2011

A corazón abierto.

Atrayente, intenso, atrapante, difícilmente igualable, tuvo todo, es que el partido traía un plus como principal oferta para la tarde, si ganaba Quilmes se podía permitir ensayar su primer vuelta olímpica de 2011 y Ferro, el viejo y querido Ferro tratando de interponerse entre la cerveza y el éxito. Fue 2 a 2 y se jugó así, a corazón abierto.

Boiero hizo un gol increíble, a los 11 segundos de juego, no se habían acomodado, casi no había empezado y los de Schatler ya lo ganaban, por la repentización de Boiero y el error de Bergero a quién se le escabulló el remate tempranero, como si eso fuera poco Ferro perdió a Ludueña en 10 minutos por una entorsis que se provocó en el precalentamiento, todo mal y Quilmes próximo a aumentar.

El equipo de Beto Medrán se reacomodó rápido y en 20 minutos ya estaba otra vez con la cabeza en el partido, entre Andrada y Paez le dieron una mano importante a Sosa en el ataque y Ferro ganó peso, generó una pelota parada y desde el muy buen centro sobre el arco que da al Boulevard encontró el empate desde un notable cabezazo de Córdoba, y más tarde por innecesaria falta de Aroca encontró el empate por acertado remate de Merlino desde el punto del penal en falta correctamente sancionada por Rusch.

Tras el descanso Ferro siguió trabajando mejor el partido aunque luego del primer cuarto de hora de esa segunda parte Senn mucho mas cerca de Suarez condujo a Quilmes más cerca de Bergero, aprovechó las escaladas de Roldán y el retraso del dueño de casa y más allá de hacer mucho por el empate no le alcanzaba.
Hubo una jugada clave, Rusch expulsó al arquero Bergero de mala tarde y Ferro perdió a su arquero y al pibe Hasper en el campo ya que debió ocupar el arco, Ramonda hizo un enorme penal y Suarez lo cambió por gol ante Haspert. Ferro lo tenía ganado, pero esa jugada cambió el curso de la tarde, ya nada fue igual, un Quilmes desorientado se reencontró milagrosamente con la brújula que le permitió encaminarse al encuentro de una unidad cuando todo estaba perdido, cuando se iba con las manos vacías.
“Rescatamos un punto, no estuvimos a la altura de las circunstancias” dijo Marcelo Schatler mientras Beto Medrán no podía esconder su enojo por lo que denomina "pésimo" arbitraje de Rusch -no comparto por que la tarea del juez no presentó fisuras-, “el partido fue caliente pero él no lo supo parar, es una pena que estos árbitros dirijan en la liga”.

Quilmes debe esperar una tarde más, la batalla de “la ruta” no le alcanzó para dar la vuelta y deberá corregir cosas, Ferro se convenció que tiene potencial, ayer no se guardaron nada y en una tarde fría como pocas animaron un partido para todos los tiempos, ayer vimos una batalla entre dos gladiadores de liga rafaelina que no conocen de especulaciones, que hacen honor a un fútbol de jugadores que no saben de coches importados ni imponentes contratos, solo saben de levantarse temprano en lunes para ir a trabajar, de esfuerzo y más esfuerzo, ayer entregaron una muestra mas de un torneo apasionante y electrizante que bien vale la pena acompañar.

Sintesis.

Estadio: Ferro.
Arbitro: Sergio Rusch.
Reserva: 0-3

FERRO: Pablo Berggero; Angel Ortega, Fernando Ludueña (10’ Ricardo Córdoba), Leo Merlino y Hernán Haspert; Clementz, Meyer, Fernando Andrada y Mauricio Páez; Fernando Romero (78’ Ramonda) y Eduardo Sosa (50’ Damián Valenzuela). DT: Roberto Medrán.

QUILMES: Mario Arocca; Héctor Sánchez (45’ Juan Pablo Blúa), Emanuel Torres y Cristian Roldán; Lucas Avendaño (45’ Domínguez), Olmos (65’ Santiago Cavallo), Suárez y Juan Manuel Senn; Luis Boiero y Denis Caglieris. DT: Marcelo Schatzle y Juan Orellana.

Goles en el primer tiempo: a los 11 segundos Luis Boiero (Q); a los 29’ Ricardo Córdoba (F) y a los 35’ Leandro Merlino –p- (F).
Segundo tiempo: a los 45’ Ignacio Suárez –p- (Q).
Incidentes. Se fueron expulsados a los 32’ ST Berggero (F), a los 49’ ST Domínguez (Q) y a los 58’ ST Andrada (F).

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