25 sep. 2011

9 de Julio ganó por la ley del último recurso.

Por el argentino “b” de fútbol 9 de julio venció a Defensores del Pronunciamiento por uno a cero, el gol lo hizo Lucas Volken, uno de los jóvenes valores del club, uno de los tantos que ayer se hicieron cargo de múltiples errores cometidos por las cabezas del proceso. -foto Nicolás Sanchez-.

El entrenador nunca dio en la tecla de lo táctico, le costó horrores poder darse cuenta que su equipo no podía jugar con un solo volante central como lo proponía, porque ya no son tiempos de hacerlo en un fútbol que solo se juega en la mitad de la cancha y si perdes en ese sector lo perdes todo. Intentó de una forma y de otra, y de otra más, pera nada, ni con un esquema ni con otro y ya no acepto la excusa de la pérdida del enganche titular por lesión, era una cuestión de nombres y ahora está comprobado, porque Acosta y Abayian no son más que Volken, y porque Bazán no es más que Zbrun ni Guzmán, y porque los Acastello –Gabi y Guille- no son menos que nadie, por todas estas cuestiones YO DIGO que se cometieron errores, por solo no haber traído refuerzos que realmente refuercen y no tan solo realicen un aporte cuantitativo al tema. Me pregunto, ¿hacía falta esperar por la eliminación en la Copa Argentina para darse cuenta de quién debía jugar?, ¿hacía falta esperar por dos derrotas en las dos presentaciones de inicio en la competencia para poner jugadores del club?, ¿hacia falta tirarles un fierro caliente a los pibes como el que les tiraron ayer?...

Cuando los errores están consumados y la porfía se sostiene aún siendo inconducente pueden aparecer dos o tres opciones, cambias de entrenador, le echas la culpa a algún factor externo –fixture, viajes, árbitros, etc, etc.- o pones a los pibes, y fue justamente esto último lo que realizó el entrenador de 9 de julio, dos debutantes, Guillermo Acastello y Nicolás Guzmán, otro más desde el inicio, Gabriel Acastello, a los que hay que sumarle a Volken que aún sin debutar estaba fuera de los planes al igual que Alan Zbrun y Francisco Monay que desde el banco aportó para un triunfo memorable.

No hablamos de menores de edad ni de niños, hablamos de jóvenes que se preparan para esto, a los que les llegó su hora en el fútbol y deben hacerlo sin problemas, pero lo que preocupa es el contexto, el no llevarlos en tiempo y forma para que esta situación no choque al futbolista que hace camino y como comúnmente decimos “los queme”, ponerlos de a poco y no todos juntos sin un guía que los conduzca a través de este pedregoso camino que es el argentino “b”. De “saberlos llevar” se trata, no de empujarlos al vació y el que logra volar se salva y el que no se estrella, se trata de acompañarlos y no soltarles la mano, ayer los vi perdidos por momento, sin rumbo, aún con Acastello –Gaby- gambeteando y su hermano parando a su rival, aún con Volken y su boca llena de gol, aún con Guzman y Monay aprobando, aún con el “9” ganando, no hay un horizonte y sin embargo la cosa salió pero no será sencillo que se repita, para nada sencillo.

La gente del “9” se fue feliz, porque sabe que el club se re capitalizó, cuenta con valores interesantes de la cantera y puede soñar, pero por otro lado sabe que los refuerzos no refuerzan, y así todo es cuesta arriba, habrá que tomarlo con calma, habrá que generan una mixtura entre los experimentados aunque de bajo nivel y los inexpertos de corazón caliente, la fórmula no encierra secretos, solo se trata de eso, de contar con los pibes en una justa medida, sin mandarlos al frente dirigiendo desde un cuartel.

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