4 oct. 2011

Nadie soñó con este presente de Atletico de Rafaela.

...y así va rumbo a la lucha por un campeonato que me parece en algún momento le quedará grande de mangas, pero el seguir a la luna –Boca- lo llevará a encontrar sin problemas la estrella de la permanencia.
La película habla de una fantasía difícilmente realizable pero que es verdad, el presente es redondo y los números son impecables, tremendos, Atletico con Trullet de entrenador ya sacó 19 puntos sobre 30 posibles en el regreso a primera división y todo se ve a través de un cristal que solo muestra todo positivamente. El presente como las proyecciones hablan de un equipo sorpresa, porque lo es, ya que ni propios ni extraños soñaron jamás con un presente de este modo en primera división, atravesando las tormentas de la lucha sin escudos ante los grandes nombres, yendo contra los molinos de viento propios de un escenario desconocido.

El equipo a veces no termina de convencer, y hasta siembra dudas, pero acto seguido aparece erguido sumando una victoria más, cae ante Independiente cuando la gente se comienza a desacostumbrar de la derrota por aquello del gran golpe en cancha de San Lorenzo ante el equipo de Asad, y luego pierde dejando una imagen borrosa por el cansancio raramente asumido por los protagonistas ante San Martín de San Juan, y cuando suena por lo bajo algún rumor de racha adversa emerge para sepultar todo con una victoria ante un indescriptible aunque importante Lanús.

El equipo cambia buenas y malas en un contexto en el que las malas forman parte de lo esperado y no invita a perder la calma y lo bueno lo es tanto que impacta, con el solo hecho de refrescar esto de parecer ser el único que se anima a seguir a Boca en el difícil camino hacia la cúspide de la competencia.

Su arquero Sara se afianza con respuestas rutilantes, en el fondo no termina de brindar los atributos que con nombres que se repiten ostentaba en el ascenso, el medio campo es uno con Juarez y otro sin él disparando un tema sin respuestas, pero Fisore hace pie en la categoría aunque expuesto y eso alienta, Castro es el jugador distinto y jerarquizado por la divisional aunque poco mostrado por los grandes medios, Serrano parece haber jugado siempre en la categoría y Fede Gonzalez hace llorar a los hincas del rojo de Avellaneda cuando lo ven volar rumbo a algún grito importante, claro, también está Gandín, que tiene chapa y la lustra seguido junto a los cinco gritos que ya regaló. Desde el banco parece ser Walter Gaitán quién mas aporta desde su condición de futbolista brillante que busca su mejor presente.

El equipo da pasos importantes hacia delante, aprovecha sus momentos en cada juego como sus rivales no siempre pueden, y así va rumbo a la lucha por un campeonato que me parece en algún momento le quedará grande de mangas, pero el seguir a la luna –Boca- lo llevará a encontrar sin problemas la estrella de la permanencia, parece ser el camino correcto, por la cosecha de puntos, por desactivar rápido la primera muestra de aparición de racha adversa y por mostrarse humilde, muy humilde aunque dentro de la riqueza de saberse a la altura de las circunstancias, lejos de ser vapuleado jamás y cerca del nivel de los grandes, lejos de ser menos que nadie y cerca de ganar a todo rival, encumbrado o no.

Su técnico no viste las camisas importadas del soberbio Gabriel Schurrer, un becado incapaz de revertir las barquinazos que da su equipo en el campeonato sin mostrar pericia para el manejo del timón de un navío cuya tripulación le queda grande, muy grande. Trullet no muestra los trajes de Asad y demuestra que no es una cuestión de pilchas, el DT no tiene el marketing de Gareca o del siempre vende humo de Simeone cuya foja de servicios chorrea derrotas y fugas evitando descensos, es más, si hasta se dijo que Trullet trabaja poco, algo no comprobable e inmedible en el fútbol, aunque reconocido poco laborioso en función de sus rivales. Atlético tiene un entrenador impropio de la categoría, gana y no se come los micrófonos, pierde y dice “jugamos mal”, no llama a los medios para que le otorguen pantalla ni se atribuye méritos por sobre sus dirigidos, va contra la corriente aunque en la dirección de sus convicciones.

La primera división le permitió a este Rafaela –como lo llaman los porteños- importar desde la “BN” una idea de juego, un estilo para moverse en la competencia, una sincronización a nivel equipo que no se compra en la despensa de la esquina, la primera le dio la chance de hacer pie desde un trabajo sostenido en el tiempo, la “A” le permite sentirse uno más y ahora se lo tendrán que bancar camino al objetivo de quedarse en la divisional –que ya no es poco- y mirando de reojo el descuido de algunos animadores de siempre que dejan una silla libre para sentarse a la mesa de los grandes.

Gabriel Santillán

1 comentarios:

roye dijo...
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