12 oct. 2012

La Mole Moli entre los suyos, el mismo de siempre.

Todavía se lo ve, ¿se lo ve?, en algún programa de Tinelli, está en un Soñando por "algo", vaya uno a saber que, pero lo cierto es que aún su apellido suena en la farándula, es ese boxeador de barrio, de pueblo abofeteado por la fama, el tipo llegó a meter 40 puntos de rating charlando mano a mano con el "rey de la tele". Las luces se van apagando de a poco en su carrera mediática, es que ya no hace reís tanto, es que ya no tiene mucho para dar.

Fabio Eduardo Moli es boxeador, a lo largo de su carrera ha conquistado hasta el momento nueve títulos (en su mayoría en Sudamérica). Mide 1,98 m y pesa 124 kilos. Yo lo recuerdo de manera difusa por sus peleas titánicas con Pedro Dáscola en el Orfeo y hasta en la plaza Próspero Molina de Cosquín, y no mucho más, claro que el recuerdo del 30 de agosto del 2003 es imborrable, Moli fue retador al título de la Asociación Mundial de Boxeo frente al campeón ucraniano Wladimir Klitschko, pero cayó por nocaut en el primer asalto y el sueño terminó.
Hoy caminando por el centro de Córdoba capital se lo puede ver, por ahí, con modestas zapatillas, buzos sin marca y una gorra que lleva una inscripción que no hace pensar que le genere ingresos, parece que ese tiempo quedó atrás, todo quedó atrás, menos el calor que le da la gente, que se supo ganar por tipo bonachón aunque mal hablado, nadie le regaló nada y el no escatima en una foto, que en realidad son decenas.
Por cada foto pedía algo, mitad broma y mitad verdad, era una ayuda para el dueño del puesto de praliné en el que estaba sentado conversando, "che compren praliné viejo que el amigo tiene que pagar la luz", y luego se acerca un señor de unos setenta años y le grita a la distancia, "Moli te peleo a seis rounds, ¿que decís?, ¿lo hacemos?", y Fabio responde "no viejo, te peleo a cuatro porque a seis me gana` vo` (sic)" .
El tipo no deja de sonreír, y no es para menos, sabe lo que es cautivar a la gente a través de la tele como nadie antes, sabe de subirse a un escenario aunque siempre esté listo para treparse a un ring, Moli sabe de esfuerzos y luminarias, sabe de todo, Fabio Eduardo Moli sabe de tocar el cielo con las manos aunque ese cielo ya no esté al alcance.

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