13 abr. 2009

Apenas igualó


El no estar en Vicente López no nos permite opinar con autoridad de lo ocurrido allí, es por eso que los invito a repasar la crónica que aparece en www.platenselocura.com.ar realizada por el colega Sergio Ré
Sin lugar a dudas queda un sabor muy amargo en todos los hinchas Calamares, porque Platense ganaba justificadamente un partido de muy flojo nivel futbolístico y ante un rival que, pese a estar peleando los puestos de vanguardia, no propuso absolutamente nada. Solignac a los 39 del complemento le daba el gol del triunfo a los Calamares, pero 6 minutos mas tarde un error de Vega le dejo la pelota servida a Zampedri que igualo un partido impensado para los de Rafaela. Parece que hasta los imprevistos juegan en contra de Platense.

El partido fue realmente muy flojo, mal jugado por parte de ambos equipos, con escaso vuelo futbolístico, pocas llegadas y emociones. Platense por limitaciones propias, Rafaela por su mezquindad. La cuestión es que en medio de este bodrio, Platense resaltaba mas, desde las ganas y la actitud, tratando de manejar el balón desde los pies de Scatolaro, que esta en un gran nivel, y buscando en Robert esa chispa, ese toque de distinción, pero lo cierto es que al local carecía de explosión en los últimos metros, y pese a los tres delanteros, la falta de movilidad y sapiencia de estos, no le permitían a Platense plasmar esas ganas en el área rival, resumiendo todo en un manojo de buenas intenciones. Lo de la visita, realmente muy flojo para un equipo con esas pretensiones, que pelea los puestos de vanguardia, limitándose a ser ordenado, con dos líneas de 4, atacando con muy poca gente, sin arriesgar y buscando en el contragolpe el momento para sacar la ventaja. Realmente muy poco en un partido muy chiquito, solo una de Rodríguez dentro del área chica que despejaron los jugadores de Rafaela en la línea.

La mayor sorpresa se dio en la formación que presento en campo el Calamar, defendiendo con una línea de 3, en el medio campo también 3, con Fuente como carrilero por derecha, Scatolaro como 5 y Nico Torres en la extraña función de carrilero por Izquierda, posición que al principio le trajo algunas complicaciones (el numero 8 Gil le gano las espaldas en varios pasajes del primer tiempo) pero que de a poco, con oficio y mucho sacrificio pudo sobrellevar. Robert fue el enlace y en la delantera los tres de siempre.

El complemento no fue mejor ni mucho menos, y mas allá de un cabezazo de Diz y otro de Alemanno, ambos atajados por Capogrosso, la producción ofensiva del Marrón fue realmente pobre, Rial no entro nunca en el circuito de juego, Alemanno fue un espectador de lujo, casi sin contacto con el balón y Diz solo, corriendo, peleando bajando las pelotas áreas, pero en definitiva muy solo. A los 13 Kuzemka mando al turco Hanuch a la cancha, y pese a que tardo en acomodarse, luego fue lo más claro de Platense en ofensiva. Minuto 39 del complemento y el turco pone una de esas pelotas que hacia rato esperábamos de él al recién ingresado Solignac que definió por encima del un desesperado Capogrosso, 1 a 0 y esa sensación de que hoy si se podía, porque todo el mundo, o al menos aquellos que saben algo de fútbol, distinguieron que este era partido de un gol, esos famosos en los que “el que hace el gol gana” y todo así lo hacia indicar, porque el rival seguía sin proponer nada, la defensa se mostraba bastante firme y realmente no habían generado situaciones de peligro como para preocuparse. Pero es ahí en donde los imprevistos entran en juego, y esto es así desde que el fútbol es fútbol, porque pese a las frases hechas “el gol gana” y todo lo demás, el futbol no es una ciencia exacta y es ahí donde el factor humano entra en juego. Un remate al arco débil, bombeado y desde muy lejos de Fraire derivo en un error garrafal de Vega (no sabemos si tropezó o que fue lo que paso). Lo cierto es que el 1 Calamar soltó la pelota y se la bajo a Zampedri al medio del área chica, para que este defina con toda la comodidad. Minuto 45, 1 a 1, con un rival que encontró en un error, en un imprevisto la ventaja y un punto de oro ante su pobrísima producción futbolística.

El fútbol es así, no por eso tenemos que crucificar al juvenil Vega, que en más de una ocasión ha salvado las papas, porque por algo fue votado como el mejor jugador Calamar del torneo pasado. Ahora no es malo, ni antes fue buenísimo, se equivoco y los pagamos carísimo, pero el fútbol ha dado muestras sobradas de este tipo de situaciones, sino pregúntenle a Anchen, el volante de San Martín de Tucumán que la fecha pasada metió el gol en contra con el que Rosario Central gano un partido sin patear al arco. Resaltemos la actitud del equipo, las ganas de ganarlo, con todas sus limitaciones, pero la voluntad de irlo a buscar, Platense debe seguir creciendo desde lo físico y lo psicológico para remontar desde lo futbolístico. Quedan 10 finales y todavía no esta nada dicho.



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