2 ene. 2010

Algo mas del verso del fútbol


El descontrol de Diego Maradona en el Centenario. Faltaban minutos para el “síganla chupando”. (Télam)1)


La mudanza de la Selección argentina a Rosario para recibir a Brasil, por las Eliminatorias a Sudáfrica 2010. Primero se habló de la supuesta frialdad del Monumental. Después, antes de jugar contra Colombia en junio, Maradona dijo que “la cancha de River estaba peor que el potrero de Fiorito”. Y hasta la calificó como “un pisadero”. Para jugar contra los brasileños, entonces, la Argentina se mudó al Gigante de Arroyito. Según Diego, ése era el lugar “ideal para meterlos en un arco, para que la gente aliente”. Pero su hipótesis falló: la Selección perdió 3 a 1 en una noche rosarina en la que brilló Kaká. Los de afuera son de palo, Diego.

2) La (no) llegada de Lothar Matthäus a Racing... para reemplazar al técnico renunciante, Ricardo Caruso Lombardi. El presidente Rodolfo Molina lo anunció con toda la pompa luego de un empate entre Racing y Lanús, en el Cilindro de Avellaneda. Ya estaba todo arreglado de palabra, pero el día en que supuestamente iba a aterrizar en el conurbano bonaerense, Matthäus prefirió quedarse en Europa: le anunció a Molina por mensaje de texto que renunciaba al cargo que nunca había asumido. Una lástima, entre otros, para la modelo Ingrid Grudke, quien ya había anunciado que contrataría a la bella novia ucraniana de Matthäus para que desfilara por las pasarelas argentinas.

3) Roberto Abbondanzieri y las barreras. El Pato, de regular año, anda con la idea de sacar la barrera en los tiros libres. Dice que, al final de cuentas, sale más perjudicado cuando pone a varios compañeros para tapar un palo. Pero los hinchas de Boca quieren que se le ocurra algo rápido: este año, Abbondanzieri recibió cinco goles con una barrera de por medio (dos contra River –ambos de Gallardo– y frente a Estudiantes, Rosario Central y Arsenal).

4) “Estos dos votos son como los dos goles que le hice a Boca en la Bombonera”, decía emocionado, casi llorando, Norberto Alonso unos minutos después del primer recuento de sufragios en las elecciones de River, cuando ya era medianoche y la pantalla oficial del club daba ganador a Rodolfo D’Onofrio –el candidato del Beto– por sobre Daniel Passarella por apenas dos boletas. El final de la historia ni hace falta mencionarlo, ¿no, Beto?

5) La triste noche del Centenario, cuando la Argentina le ganó 1-0 a Uruguay con gol de Bolatti y se clasificó al Mundial de Sudáfrica 2010 todo estuvo más cercano al bochorno que al festejo genuino. Sobre lo que ocurrió ese día se pueden escribir 29 capítulos por sí mismos, pero aquí abordaremos sólo tres: a) el “que la chupen y la sigan chupando” de Diego a los periodistas (como bonus track, el “vos también la tenés adentro” de Maradona al Toti Pasman); b) el increíble abrazo entre Carlos Bilardo y el técnico; y c) para rematarla, los jugadores le dedicaron la clasificación con cantos que mencionaban a “esos putos periodistas”.

6) Ricardo Caruso Lombardi, por entonces director técnico de racha positiva en Racing, tiró una frase candidata a ser la más bizarra de 2009: “En mi equipo, Messi sería suplente”. Y lo dijo por el mismo Messi que juega en Barcelona, ganó seis títulos este año y fue elegido el mejor jugador del mundo por la FIFA, sus colegas de todo el mundo y la revista France Football.

7) La designación del árbitro Pablo Lunati para las últimas fechas del Apertura. Histriónico como siempre, el hombre había alterado a toda la cancha de Newell’s en la derrota contra Arsenal, que alejó de la punta al club rosarino. “Pudo haber causado una tragedia”, dijo al otro día el presidente rojinegro Guillermo Lorente, en otra frase que tampoco ayuda a la calma generalizada. Sin embargo, a los tres días, la AFA designó al mismo Lunati para que dirigiera el partido de Banfield, el otro protagonista del torneo, contra Tigre. Tuvo que interceder Julio Grondona desde Abu Dhabi para que Lunati, finalmente, se quedara en su casa. Todo muy feo, todo muy negro.

8) Huracán, entre tantos problemas que sumó en este último semestre después de aquel brillante segundo puesto conseguido en el Clausura, también contó con algo difícil de denominar, pero que llamaremos como el “no refuerzo” del Apertura. El delantero Narciso Mina se entrenó durante varias semanas con el plantel y seducía a Ángel Cappa para jugar como titular (en lugar del ya alejado Federico Nieto), pero al final el ecuatoriano se tuvo que volver a su país porque la FIFA nunca lo habilitó. Por cosas como ésta, así está Huracán.

9) “Palermo traidor, esto no es Estudiantes”, le gritaron al máximo goleador de Boca en el profesionalismo durante una práctica de agosto. Fue porque había celebrado la conquista del club del que es hincha en la Copa Libertadores. Otra muestra de lo enfermo que está parte de nuestro fútbol.

10) “No sé por qué los hinchas de Vélez me aplaudían”, dijo Gabriel Brazenas unos minutos después de la polémica final del Clausura entre Vélez y Huracán, en el Amalfitani de Liniers. Aparentemente, el árbitro todavía no se había dado cuenta de que, por dos errores groseros suyos (aquella evidente falta de Joaquín Larrivey sobre el arquero Monzón y el gol anulado a Eduardo Domínguez), le había sacado el Clausura de las manos al Globo de Parque de los Patricios.

11) Leandro Cufré y Gimnasia La Plata. El defensor volvió del fútbol europeo para jugar en el club en el que había debutado en Primera División, pero como el técnico Leonardo Madelón no le aseguró la titularidad, Cufré prefirió irse sin haber jugado ni un minuto, en medio de la pretemporada. Lo curioso fue que, a los pocos días, el defensor agachó la cabeza, volvió al club y dijo estar arrepentido por haberse ido tan rápido, pero en su segunda etapa duró aún menos: se fue al día siguiente. Cufré fue, más que nunca, un defensor de ida y vuelta.

12) La fugacidad del Moncho Pablo Fernández. Gimnasia tuvo otro episodio en 2009 que debería repensar: Pablo Fernández, el entrenador que había sucedido a Madelón, fue despedido luego de haber dirigido sólo tres partidos. Los perdió todos, es cierto, y el equipo ni siquiera convirtió un gol, pero echar a un técnico al que habían contratado apenas nueve días antes es un síntoma poco positivo para un equipo que necesita estabilidad para salvarse del descenso.

13) De repente, el fútbol argentino adoptó una palabra nueva en su vocabulario: “tiempo recuperado”. Parece que en las transmisiones de Canal 7 está prohibido decir “adicionó”. ¿Estás crazy, Araujo?

14) Otra de Caruso Lombardi. El actual DT de Tigre tuvo varias en este año. Y una de ellas fue el video motivador que les mostró a los jugadores de Racing sobre el final del Clausura: en la edición había imágenes de la hinchada y muchísimas patadas de sus dirigidos combinadas con segmentos de la película 300. ¿No habrá sido mucho? En todo caso, fue una falsa copia del video que Pep Guardiola, el DT de Barcelona, les preparó a sus muchachos con la película Gladiador antes de la final de la Champions League, contra el Manchester United.

15) En abril, Roberto Sosa protagonizó algo que, en retrospectiva, se asemeja mucho a un papelón. En vísperas del clásico platense, el Pampa había prometido dos goles. El partido terminó 1 a 1 y él tuvo una mediocre actuación. Igualmente, eso no fue lo peor: después del partido, como varios jugadores de Estudiantes dijeron que “no había que hablar antes”, Sosa expuso su furia: “Yo jugué 10 años en Europa y no quiero que salga a contestarme cualquier cuatro de copas”. Dos meses más tarde, los cuatro de copas fueron campeones de América. ¿Y Sosa? Apenas jugó un partido en el Apertura.

16) Sólo un párrafo de la tristísima pelea entre Carlos Ávila, ex titular de TyC y en ese entonces candidato a presidente de River, y Esteban Caselli, ex embajador argentino y padre de Antonio, otro postulante millonario. “Este señor me pidió tres millones de dólares para integrarse a la lista de mi hijo. Esto confirma lo que me ha dicho mucha gente, que después del mediodía con este señor no se puede hablar”, manifestó Caselli. “Yo te creí capaz de cualquier cosa cuando eras mucamo de aquellas personas que desaparecieron. Cuando eras valijero de todos los políticos y donde la plata del juego y de la prostitución de la provincia de Buenos Aires la tenías vos”, le respondió Ávila, quien finalmente dio marcha atrás y no se presentó a las elecciones. Caselli, claro, tampoco ganó: terminó tercero.

17) Enfurecido porque su equipo se despedía del torneo Apertura, Germán Rivarola le pegó un pelotazo al árbitro Javier Collado en la última jugada del partido. Él dijo que fue sin querer. Todavía sigue suspendido.

18) En plena emergencia mundial (y paranoia) por la gripe A, el mexicano Héctor Reynoso, de las Chivas de Guadalajara, no tuvo mejor idea que escupir y decirle al delantero argentino Sebastián Penco, del Everton de Chile: “Mirá cómo te contagio la porcina”. Después tuvo que salir el club a pedir disculpas.

19) Opinión de Néstor Gorosito sobre el exceso de peso de Cristian Fabbiani: “Una vaca come pasto y sigue siendo vaca”.

20) Otra de Gorosito sobre las andanzas nocturnas del Ogro Fabbiani: “No soy de poner reparos, pero tampoco soy Bob Marley”.

21) Bonus track de Gorosito sobre Fabbiani: a) “Será el Barros Schelotto de River”; y b) “Es un referente del equipo sin haber jugado”.

22) “A la altura hay que enfrentarla, gambetearla y hacerle goles”. Ése fue uno de los carteles (supuestamente motivadores) que puso Maradona en el vestuario argentino del estadio Hernando Siles, de La Paz. Dos horas más tarde, la Selección cayó 6-1. Fue, junto a una derrota contra Checoslovaquia en 1958, la diferencia más abultada que recibió la Argentina en su historia. Los carteles no ganan partidos.

23) Durante su estadía en Núñez, Fabbiani no paró de cometer contradicciones. Tal vez, la más clara fue la de su posición en la cancha: “Voy a ser el nueve y goleador del equipo”, dijo cuando arribó a River. Seis meses más tarde se retractó: “No me siento cómodo de nueve. Nunca fui goleador”.

24) En la cuarta fecha del Apertura, cuando Banfield le ganó 2-1 a Lanús como visitante el clásico del Sur, el volante local Matías Fritzler no pudo digerirlo: “Lo que más me molesta es que nos ganó un equipo inferior”, aseguró el mediocampista granate. Cuatro meses después, el equipo de Julio César Falcioni salió campeón por primera vez en su historia. ¿Qué dirá ahora?

25) La (no) renuncia de Alfio Basile tras la derrota 2-3 de Boca ante Godoy Cruz, en la Bombonera. Iban apenas cinco fechas del Apertura y del ciclo del Coco, pero el director técnico, por los malos resultados y alguna otra cuestión que nunca se supo, presentó su renuncia en el hotel donde se concentraba el plantel. Fueron dos días de pura incertidumbre: todos afirmaban que Basile no seguiría en su cargo y los dirigentes no salían a corroborar la información. Finalmente, el entrenador revisó su decisión y se quedó al mando del equipo xeneize. Una síntesis del pésimo año que vivió Boca.

26) Abril nada santo. Por la eliminación temprana en la Copa Libertadores en México, decenas de hinchas de San Lorenzo fueron a recibir al plantel al aeropuerto de Ezeiza. La recepción no fue nada agradable: los simpatizantes insultaron, escupieron, les tiraron botellas y cantaron “que se vayan todos”. Ese malestar se amplificó días más tarde, en el Nuevo Gasómetro, ante Vélez. Era tan denso el clima por Boedo y alrededores, que en internet los hinchas comparaban a los futbolistas con los cangrejos: iban para atrás.

27) Pablo Migliore. El arquero, todavía en Racing, llegó a decir que fue a la casa del vicepresidente del club, Pablo Podestá, para arreglar “mano a mano” su continuidad en Racing. Los guantes de boxeo, su segundo deporte favorito, siempre los tiene cerca.

28) Muchas veces se criticó a Lionel Messi porque se decía que gritaba sus goles sin efusión. Pero hace unos días, cuando la Pulga puso el pecho y le dio a Barcelona el Mundial de Clubes ante Estudiantes, algunos salieron a cuestionar su vehemencia. En La Plata pintaron algunas paredes con insultos y Leo tuvo que referirse al tema: “No les grité el gol a los hinchas de Estudiantes”.

29) La última es nuestra. Esto de hacer balances en el final del año constituye una tradición, pero no termina de ser otra gilada.
Fuente Diario Critica


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