10 jun. 2011

Cuando un león se va...

Si, es verdad, queda un espacio vacío imposible de llenar. Cuando como en mi caso alguien anda mucho por el país nota que se lo va a extrañar, en Salta como en San Francisco y tantos otros rincones donde se juega el tedioso torneo argentino, es un equipo al que todos siempre quieren enfrentar, es que es ni más ni menos que el glorioso Club Atlético 9 de Julio, poseedor de una historia de regionales inimitables, centenario, luchador, dueño de una pasión que no sabe de comparaciones, ¿alcanzado por la mala?, si, también verdad, no le pudo escapar a esa trampa tendida desde el desinterés que muestran los grandes medios y la AFA (o CF)por una categoría claramente destratada, hoy te salva la tele o “magoya” y créanme que todavía no me enteré de ni un solo club al que “magoya” lo quitó de su situación.

Las miradas en la ciudad están posadas solo sobre el recién ascendido al fútbol grande, solo sobre ello, nadie siquiera repara en el andar de este León herido que últimamente solo sabe de esfuerzos insuficientes y desdicha, porque todo le ha costado el doble, todo, ¿alguien podría imaginar que después de haberle colocado su nombre al estadio y cobijarlo con honores a Germán Soltermann le propio “malacho” iba a decir “no sigo” como entrenador?, ¿verdad que no?, esto solo pasa en 9 de Julio, donde está largamente demostrado que todo entrenador que llega esta “condenado” a no triunfar y a soportar el fantasma de Germán siempre, aunque solo a manera de espíritu, “malacho” se reencarna cada vez menos, y los resignados hinchas esta vez ya no pidieron por su salvadora aparición.

El hincha sufre, porque las tribunas se fueron vaciando y ese marco que se presentaba habitualmente imponente en su contorno e inexpugnable dentro pasó a hablar de convocatorias menores y un terreno en el que cualquier visitante que pasó por la vereda de “Pellegrini” se llevó algo, eso es sentir que te vas desmembrando, que perdes fuerzas y que el final es inminente.

El 9 se fue al descenso hace un tiempo, y debió ser mucho antes si no fuese por un iluminado Gonzalo Del Bono, por el barrio las miradas apuntan al piso, para colmo de males al primo se le ocurrió “subir”, justo ahora, y así pareciera que los males se agravan, ¿usted se pregunta si este león se va a poner de pié?, en realidad está de pie y con la melena al viento mirando todo desde lo más alto, con sus hinchas fanáticos agazapados y esperando por responder a algún llamado importante, con sus dirigentes humildes dispuestos a seguir faltando a los compromisos familiares, o algún acto escolar de esos que jamás se repiten, el dirigente del “9” es capaz de faltar al nacimiento de su hijo porque sabe que entenderán que él debía estar pegado al alambrado, sabe que años después su hijo lo comprenderá y lo hará también, el “9” no es una moda, es esa pasión que no se agota jamás, la historia de este club va más allá de la categoría en la que participa con la “primera” de fútbol, es una institución grande con gente que sabe que esto trata de solo tomar carrera para volver con más energía, como nunca antes.

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