16 jun. 2011

Dueños de un grito, dueños del gol.

César es ese eslabón que no puede faltar en un equipo exitoso y llamado a alcanzar grandes objetivos, es ese delantero de andar pulido y ordenado, silencioso, siempre buscando el sitio apropiado para herir de muerte al rival, Hugo aunque lo recuerdo entrando al área lanzado fue exactamente lo mismo.
El destino lo quiso así, fue a tan solo un puñado de kilómetros de Rafaela, en la localidad de Lehmann (Sta Fe), allí se encontraron la leyenda, el goleador de Atlético en liga rafaelina y los viejos regionales, el “fantasma”, como alguna vez lo bautizó el “flaco” Foglia por sus apariciones fatales en aquellos partidos que se jugaban en horas de la noche, y el goleador actual, el presente propiamente dicho, César Carignano, "el carigol"un goleador subido a la cúspide, en un momento increíble, difícil de alcanzar, César es ese eslabón que no puede faltar en un equipo exitoso y llamado a alcanzar grandes objetivos, es ese delantero de andar pulido y ordenado, silencioso, siempre buscando el sitio apropiado para herir de muerte al rival, Hugo aunque lo recuerdo entrando al área lanzado fue exactamente lo mismo.
El Fantasma y el “Carigol” se cruzaron como quien no conoce al otro personaje en la cantina de la familia Nieto en Lehmann, donde la crema de barrio Alberdi siguió festejando su arribo a primera, Riberi no se animó ni a saludarlo al principio, lo vio como a ese goleador del futbol televisivo de estos tiempos, inalcanzable, con Carignano ocurrió algo similar, César lo observó al “flaco” como a aquel goleador del mural al que no se puede acceder por nada del mundo, como ese pibe que lo tenía en la figuritas, el encuentro se facilitó por que les pedí me permitan tomarle una foto juntos, la que acompaña esta nota, entendí que quizás era una foto que me permitiría encontrar las dos puntas de un mismo ovillo, el que forjó esta historia y gran parte de un camino, y el otro, el que se destaca en un escenario fundado por “los riberi”, se dieron la mano y el hielo se rompió, arranqué diciendo “Hugo, ¿este es el fantasma de estos tiempos?”, el “flaco” solo rió y Carignano respondió, “cuando haga quinientos goles más compárenme, ahora no –entre risas-“, el “flaco” Riberi luego, con un clima más distendido, eligió la privacidad y lo llevó a un costado para hablarle al oído como si se tratase de una indicación que acarrea cierta urgencia por ser entregada, le dijo “dos o tres” cosas, como si hablase de la entrega de una fórmula jamás publicada, como si se tratase de “ese” atajo al gol que solo el “flaco” conocía.
En Lehmann Hugo Riveri es una gloria del pasado transformado en un respetado presidente comunal, en ese pueblo de casas bajas, de ritmo cansino y muchos amigos el “fantasma” es “el Hugo”, ni más ni menos, en ese mismo contexto Carignano es un implacable goleador y casi un héroe que protagoniza una visita que a los ausentes les costará creer que existió, el contexto es muy especial, apenas un par de cámaras que generarán material de uso doméstico, es el ámbito ideal para que se le acerquen al Zbrun delantero y le recuerden un gol que jugando para Moreno ante Aurelia le anuló un juez de un apellido que quien cuenta la anécdota recuerda con asombrosa claridad, es el ámbito ideal para que la barrera jugador – hinchas, estrella - admirador no exista y esas figuras idolatradas sean solo un jugador que hasta se puede tocar.
Eslabones entre aquel pasado y este presente puedan ser el "Pepe" Grillo o el siempre sacrificado, efectivo y eficiente goleador -y mejor tipo- Rubén Darío Forestello, pero Riberi y Carignano son el ayer y el hoy, el “flaco” ya entregó todos los gritos posibles, por él mismo, o por integrar una delantera sin oposición, aquella de Alessiato – Riberi – Favre (y si no escuchaste de ellos corré a preguntarle a tu viejo ahora mismo) César anda por ese camino, viene dando los pasos justos en el lugar indicado como para no dejar de estar en las vitrinas de Dentesano pronto, muy pronto.
¿Quieren saber que le dijo el “fantasma” al “carigol” en ese mano a mano?, “mira César, te vas a amargar cuando fallas, mucho, porque los delanteros siempre erramos, pero tenes que estar fuerte de acá –se toca la frente- por que la próxima tenés que salir gritando el gol, ese es el secreto”, y de eso se trataba, es que el artillero de ayer y el goleador de hoy tienen cosas en común, el arco entre ceja y ceja, y el funcionar con el mismo combustible, el GOL.

¿Quienes son?


Hugo Riberi también jugó en 9 de Julio y Sportivo Norte entre otros, aunque el recuerdo lo liga siempre a sus 10 años con la camiseta de la crema, él formó parte de una historia imborrable para la ciudad, fue en el Nacional del 83, Atletico representó a la LRF en torneo donde participaron 13 equipos del interior, el DT era “Gare” Gentile, ¿algunos nombres de ese plantel?, Ricardo Marino, Gustavo Alfaro, Héctor Rudi Viotti, Hugo Querini, Hugo Schiavi, Fabián Giordano, Hugo Riberi. Atletico llegó a la final frente a Renato Cesarini. Y el primero lo ganó Atletico 1 a 0 (gol de Lechuga Alfaro al Gato Andrada). La revancha, en cancha de Rosario Central, fue 1-0 para el equipo del Indio Jorge Solari, el desenlace aún traerá alguna lagrima de algún hincha cremoso , ¡UN SORTEO!, a las 48 horas en AFA. Ese sorteo favoreció a los rosarinos que finalmente jugaron el Nacional del 83 en una zona junto a Huracán – Racing y un equipo Tucumano.

César Carigano Debutó profesionalmente en el club Colón de Santa Fe, en 2000, marcó 27 goles en 90 partidos y se erigió como una de las grandes promesas del fútbol argentino, al punto que fue convocado en tres ocasiones por Marcelo Bielsa para formar parte de la Selección Argentina. Al final de la temporada 2003/2004 fue transferido al FC Basel suizo, pese a un fuerte interés de Boca Juniors. A Colón le quedaron a cambio 1,8 millones de euros. En la entidad helvética jugó tan sólo 16 partidos y marcó 7 goles. Por tal motivo, disconforme con el poco uso que hacían de sus servicios, decidió probar suerte en el fútbol mexicano, más precisamente en el Club América. Las "Águilas" lo adquirieron únicamente para disputar la Copa Libertadores 2007, pero al no poder recuperarse de una lesión tuvo que marcharse sin jugar siquiera un partido, debido a una cláusula en su contrato. De tal manera, volvió al FC Basel sin mucha suerte y, tras quedar libre, retornó a Colón para disputar el Torneo Clausura 2008 y luego pasar a Independiente Rivadavia para jugar en el 2009, marcando 2 goles en su paso por el club. Debido a su falta de continuidad fue transferido al Club Ferro Carril Oeste, donde en su primer temporada en el club marcó 6 goles. Actualmente en Atlético de Rafaela marcó 24 goles, siendo el goleador de su equipo y del campeonato, ya logró ascender al equipo de Rafaela a la Primera Division del futbol argentino y coronarse Campeón.


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