5 jun. 2011

El enorme Campeón y el mal perdedor.

Elegí la foto que ilustra la nota pensando en una imagen que hable por si sola, y lo conseguí, porque esa imagen habla del festejo de un equipo que construyó sin un nombre de peso en el fútbol grande los puentes necesarios para unir sólido pasar con el éxito, y el fondo, y el marco, toda la pasión y calor y color, pero vacío de argumentos


Unión no aprendió a perder y protagonizó un bochorno de consecuencia muy profundas, y eso no es nuevo, porque en la Argentina nadie lo ha aprendido aún, porque nadie sabe de que se trata ese acto de grandeza de saber perder, por el solo hecho de no haberlo experimentado jamás, ese hecho impresentable de la dirigencia o un allegado a Unión privó a la crema de Rafaela de festejar su merecido campeonato y sobre todo poder ver reflejado en los medios periodísticos del país el paseo futbolístico que por momentos le propinó al frágil desde lo espiritual equipo de santafesino de la capital.
En el primer tiempo no se la dejó tocar, llegó al gol por intermedio de un penal que cedió desde su impotencia Cárdenas sobre González y Bovaglio en un doble remate (invasión mediante) marcó una diferencia indescontable aún si el partido prosiguiera por largos días, la diferencia entre un Atlético consagrado, afianzado y aceitado línea por línea y un Unión improvisado, temperamental, chato e inconducente definitivamente golpea con violencia en el pecho de aquellos que se resisten a verlo, estuve en Santa Fe y ubicado entre los asistentes comprobé esa famosa presión de la que tanto se habla y ahora sé que en realidad consigue inmovilizar al joven elenco “tatengue”.
Me fui de la cancha pensando en que Atletico trabajo el partido inteligentemente, con mucho respeto y a través de una estrategia que habló de controlar a un impotente Unión, ¿de lo contrario?, bueno, si Atletico quería el partido alcanzaba una escandalosa diferencia para los de Trullet.
Lo de la luz es un tema recurrente, el que accionó el interruptor hace rato también le apagó la luz a este equipo que no sabe a lo que juega, ni de dónde viene ni hacia adonde va. Queda claro que apagar unas cuantas lámparas es solo un acto de picardía al que recurren aquellos a los que el agua le llegó al cuello.
Elegí la foto que ilustra la nota pensando en una imagen que hable por si sola, y lo conseguí, porque esa imagen habla del festejo de un equipo que construyó sin un nombre de peso en el fútbol grande los puentes necesarios para unir sólido pasar con el éxito, y el fondo, y el marco, toda la pasión y calor y color, pero vacío de argumentos, es apenas una cáscara roja y blanca que contiene nada, es un montón de gente cantando por alentar a un equipo tibio que va hacia ningún lado aunque hacia un objetivo poco claro también, es la misma gente que abandonó el estadio a través de un silencio sepulcral por Bv Pellegrini donde dos horas antes se había encargado de ponerle temperatura a través de cantos pirotecnia y mucho trapo rojo y blanco.
La gloria es toda cremosa, un equipo que barrió con todos los números y quiere más, es el mejor de todos, superior a todos, y prueba de ello es que le “pintó” la cara al tate en Santa Fe con asombrosa naturalidad. Atletico jugará en primera y además es campeón, gana en casa y fuera de ella, se permite jugar (como anoche) con algunos rivales y no para de festejar, ¿quieren más?.

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