9 mar. 2009

La intolerancia manda.


La intolerancia es de acá y de allá, en Racing de Avellaneda como en Atletico, en River Plate como en 9 de Julio de Rafaela

Los responsables de llevar adelante el país piden hasta el hartazgo por el “diálogo” y los “consensos”, el hecho de no respaldar el pedido dando el ejemplo desde su investidura es una muestra de obstinación tan grande como real es que desde el rol que cumplimos cada uno de nosotros en esta sociedad tampoco surge, son tiempos de fanatismo, terquedad llevada al extremo siempre, por ello, esto traído a una cuestión mas tribal como el fútbol en tiempos donde los apuros por conseguir resultados parecen reducir los tiempos para desandar una idea o un proyecto a la mínima expresión no debiera sorprendernos encontrar muestras de escaso nivel de tolerancia a cada paso, desde Central a Belgrano y desde River a Racing, desde Mendoza a Atlético y desde Buenos Aires al 9 y todos con la necesidad de sacudir permanentemente la cuerda que todos transitan con marcada dificultad y de la que por ejemplo Alfaro se cayó, se trata de reemplazarlo, a otro,”,... a otro y otro mas, una y otra vez y todas las veces que fueren necesarias para generar esa acción de movimiento constante en la función del entrenador, la única función desechable en medio de la competencia, y nadie teme en accionar ese disparador que hace que todo estalle desde lo mediático y le entregue algo de aire a la ciertamente abrumada dirigencia por una lado, mientras que por otro le otorgue un lapso no mayor a lo que dura una exhalación a ese aventurado que se coloca el buzo de DT, y en ese suspiro deberá mostrar el abanico de soluciones que trae para curar al enfermo.

El fanatismo… una constante en la vida, ¿un ejemplo?, por que no presentar los aplausos cargados de ironía por parte de algún simpatizante de Atlético de Rafaela para con Capogrosso, fue en una sesión de entrenamientos posterior a la presentación debut algo fallida por parte del “nuevo” arquero de la “crema", me temo que estamos presenciando una película en la que la trama cita una conspiración como eje, pero no nos apuremos, había un octavo pecado capital…“la derrota en el fútbol”, esa derrota, ese pecado en medio de todo casi clarifica la encrucijada, aquella derrota ante “Chaca” pegó duro y algunos comenzaron a perder la paciencia en un ámbito en el que parecía estar todo en su lugar y con el sueño de ascenso flameando como bandera , pero ante la menor "chispa"… se aproxima el estallido .

En tiempos de tolerancia “cero” no debiera sorprender a nadie que en 9 de Julio de Rafaela los simpatizantes anden con algo de ansiedad, pero, ¿no sorprende que esto ocurra cuando el equipo tiene en Eduardo Magnín a un nuevo entrenador ?, el DT no había finalizado su primer partido cuando alguna reprobación bajo de la platea “juliense”, una de las top en el ranking de las intolerantes, en fin, como si estos datos fuesen escasos, el equipo cambió de entrenador estando en una posición sumamente expectante, por una cuestión de gustos, solo de gustos, no sorprende pero preocupa.

A un año de los tristemente recordados cortes de rutas el conflicto con el agro sigue igual, algún traslado de trincheras y no más, pero siempre los protagonistas enfrentados y sin treguas, obsesión, escasa capacidad para escuchar al otro, con declaraciones, cruces, acusaciones, manifestaciones, piquetes, y el país trasformado en el único donde un piquete siempre… tiene su correspondiente contrapiquete y en este marco hoy la paciencia parece estar destinada solo a los delincuentes.
La intolerancia gobierna, en Racing de Avellaneda como máximo exponente del apasionamiento eclipsando la razón y su obligación de relegar ese estado de indigencia futbolística en el que está inmerso y no puede abandonar, como en el pleito absurdo y encarnizado entre los presidentes y el vice que tanto mal nos hace como patria (vaya término en desuso si los hay), el fervor por sobre todo como en Atlético y su apuro por “volver”, la impaciencia parece haber triunfado con las muertes en enfrentamientos entre gremialistas mientras la intolerancia manda en River Plate y su dilema para salir del fondo (del fondo de todo), la pasión sobre la discrepancia que enriquezca como en 9 de Julio de Rafaela con su necesidad de dejar atrás el ostracismo mientras la obstinación conduce el conflicto con los docentes allí donde los pibes son rehenes.

Los dirigentes desean “salvar las ropas” mientras algunos “trasnochados” se sienten dueños de la verdad del fútbol por el solo hecho de pagar una platea o una popular, y eso los impulsa al salvajismo de increpar a un entrenador por que el cambió no pareció todo lo “ofensivo” que debió ser, o a ese arquero al que la pelota lo traicionó, ¿en nombre de que?, sencillo y elemental, en nombre de la pasión y del supuesto sentimiento por una camiseta que oficia de telón, es que el fútbol hoy es el antro ideal para ocultar a aquel energúmeno que descarga su bronca cotidiana en una cancha contra el que sea, solo le basta alzar las banderas de una sociedad enferma y altamente convulsionada, que todo lo justifica, este es el fútbol de hoy, el que es capaz de generarle un espacio a un delincuente que en busca de un escenario fácil, como a aquel hijo de médico o de juez que sabe de su impunidad y poder para taparlo todo, absolutamente todo, ese poder que le permite transformar cualquier cuestión claramente condenable en un capricho de chico "bien".

La crisis en la intransigencia causa estragos, bajan las divisas, cae la demanda, las ofertas son una alucinación, se desploman las ideas y oportunidades al ritmo de las esperanzas y las nuevas no son buenas, hablan de que el índice de tolerancia alcanzó el piso histórico y hoy es igual a cero, se impone la intolerancia y la necedad de negar lo innegable junto a las conductas perversas que esconden objetivos ocultos, no obstante los entendidos pronostican un leve desmejoramiento en la escena actual.




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