28 mar. 2009

Un debut que supera la ficción.


Para Maradona queda la difícil tarea de encontrar a su manija dentro del equipo. Aunque entre Verón y Messi le llevan tranquilidad

El recibimiento fue el esperado. Una catarata de flashes y gritos de aliento bajaron de las tribunas del Monumental para dar inicio en forma oficial al ciclo de Diego Armando Maradona como entrenador de la Selección Argentina.

La diez en la espalda de Lionel Messi, el heredero ante la renuncia de Juan Román Riquelme. Y la cinta de capitán en el brazo de Javier Mascherano. Después, los demás como le gusta definir al técnico. Venezuela era el rival por las Eliminatorias Sudamericanas.

Desde el inicio la pelota perteneció al equipo argentino. Sin un enganche definido, fue Fernando Gago el que se hizo eje armador del equipo. El balón circulaba en el fondo con Heinze, Angeleri y Zanetti, y casi siempre el volante del Real Madrid era la salida desde el fondo.


Con Jonás Gutiérrez -sobre la izquierda- y Maxi Rodríguez -a la derecha- muy contenidos, Argentina tenía serias dificultades para quebrar a la defensa venezolana. Se hizo previsible el ataque de Messi por la derecha (con la permanente marca de Juan Fuenmayor), y también los intentos de Tevez por el otro costado. Agüero se la pasaba luchando con los centrales Velasquez y Cichero, y tampoco entraba mucho en juego. Faltaba un pasador...

Tardó 16 minutos Juan Pablo Carrizo en tocar la pelota, lo que demostraba la poca vocación en la ofensiva de Venezuela. Cuando Messi y Tevez abandonaron sus posiciones fijas y comenzaron a rotar en la responsabilidad de generar el último pase, se vio lo mejor de Argentina. Un desborde de la Pulgaque el Apache no pudo conectar de cabeza fue el primer indicio. A los 25, Zanetti recuperó la pelota en su área, dejó marcas en el camino y tocó para Tevez. El del Manchester tiró una doble pared con Messi, y el zurdo con toda su calidad, definió ante el arquero Renny Vega para decretar el 1-0. Después Venezuela salió del fondo en busca del empate, pero sin real peligro para Carrizo. Entonces Agüero encontró los espacios que le faltaban y sobre el cierre de la primera etapa tuvo el segundo. Gambeteó a Vega y definió ante el arco vacío, pero fue Cichero el que rechazó sobre la línea y ahogó el grito de gol del Monumental.

Con Gago más preocupado por hacer jugar al equipo, fue Javier Mascherano el que creció en su juego. Cada vez que Venezuela intentaba, de alguna manera, arrimarse a Carrizo, allí aparecía el Jefecito para recuperar la pelota y darle tranquilidad a la Selección.

Lo que Maradona pretendía en el primer tiempo ocurrió en el segundo: liquidar rápido a Venezuela. No hubo tiempo en el complemento para acomodarse, Argentina ya gritaba el segundo y cerraba la historia en el Monumental. Messi desbordó a pura velocidad por la derecha y envió el centro pasado. Libre, Carlitos Tevez, aprovechó la salida en falso de Vega y conectó de derecha para poner el 2-0.

En el segundo tiempo Argentina justificó con creces la victoria. Porque a los 5, luego de que Carrizo le tapara el descuento a Maldonado, fue Agüero el que apiló rivales por la derecha y habilitó a Maxi Rodríguez que había tirado la diagonal al área. Otra vez mal Vega y 3-0. Se bajó la cortina.

Hubo lugar para que Maradona hiciera ingresar a Juan Sebastián Verón en lugar de Tevez. La Bruja se paró como enganche, delante de la línea de Mascherano y Gago. El volante de Estudiantes recibió silbidos de un sector del Monumental (el mismo que cantó contra Riquelme cerca de los 20), algo que repudió Maradona tras el partido. Parece que el técnico busca en Verón el armador que se le fue con Román, aunque Messi en el complemento mostró que es capaz de cargarse el equipo al hombro.

Faltaba el gol del tercer enano y llegó a los 27. El Kun Agüero encaró en el área y sacó el derechazo, simple, pero el arquero Vega hizo todo lo posible para que sea gol. Así se selló el 4-0 y se encendieron todas las ilusiones en el Monumental. Para Maradona queda la difícil tarea de encontrar a su manija dentro del equipo. Aunque entre Verón y Messi le llevan tranquilidad. La otra es buscar el reemplazante de Jonás Gutiérrez, que se ganó la amarilla y no podrá estar el miércoles en La Paz ante Bolivia. Argentina quedó a cuatro unidades del líder Paraguay (falta que jueguen Brasil y Chile), aunque quedó la sensación que la clasificación al Mundial de Sudáfrica no se le escapará de las manos, o de los pies, al Pelusa DT.



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