23 mar. 2009

Vuelve la C.A.I. a Rafaela.


Recuerdo haber escrito en la previa del último cruce entre "Rafaela" y la CAI estas líneas que los invito a repasar.
Recuerdo que siendo muy chico me preguntaba cosas que los grandes decían todo el tiempo como si yo supiera de que se trataba, no!, no del tío Roberto no vamos a comer, no?justo de ellos que te dan postre! , no vamos y se terminó, parecemos “Sapo de otro pozo” en la mesa se habla siempre solo de dinero y nosotros no sabemos para donde mirar decía mi vieja, más adelante en el tiempo me preocupé por saber el significado de alguna de esas expresiones, quería saber que era… sentirse “sapo de otro poso”, estar en un lugar donde tu presencia no es bienvenida por el motivo que sea aparece como una respuesta que termina por sepultar definitivamente el espiritu del interrogante. Ah también descubrí que para los tios no eramos del mismo pozo y tan solo los cruzabamos tiempos después en algún que otro velorio.

Cuando algún chubutense escucha aquella frase traída toda vez que se quiere quedar bien con algún olvidado en aquel rincón de la patria, … “el sur también existe”, bueno, en ese momento el hincha de la CAI se siente “sapo de otro pozo”, vió , no importa si venis cortando cabezas en el torneo, solo importará siempre como prioridad para toda crónica tratar alguna derivación eólica, queres salir en los medios CAI ¿?, que tu arquero haga un gol de arco a arco viejo! Aunque también se dirá que el viento ayudó.

En Buenos Aires odian ir al sur, entre el pobre y obsoleto servicio que entrega la compañía aerea que por estos tiempos no se sabe de quien es, solo que está vacia de todo, entre la distancia el mucho viento, poca gente, una cancha no siempre verde, y partidos que parece responden a un mandamiento, “los partidos saldrán malos, siempre malos”, como para no, la tele que todo lo maneja y lo puede para ir debe encontrar un hecho comparable solo con la salida en helicóptero por los techos de la rosada de algún impune innombrable, está bien, es entendible, no hay cable que tenga 1.737 km de largo como para unir Buenos Aires – Comodoro no? Como hacen para enchufar?, es complicado.

Toda ves que pueden los clubes radicados en capital y con dirigentes de peso se tiran un lance y tantean como esta el terreno para pedir jugar Buenos Aires por acá y como dice “Osvaldo” el mal llamado interior por allá, en el sur están aterrados con la idea, por que no están para formar parte del círculo de los porteños y del interior, parece que también quedan afuera.

Te la regalo Ser la CAI, el hincha sufre por los pocos motivos que tiene a mano y que le permiten golpearse el pecho, No tiene un nombre de club, por que no se llama Racing, Huracán, Lanús o Dálmine al menos, no pueden armar una canción en el tablón, CAI no rima con nada, y pensar en meter un “Comision de Actividades Infantiles” en alguna canción es más difícil que conseguir una foto de Chavez con Bush …no da verdad? …otro tema, cualquiera se sentiría orgulloso de ser coterráneo de los presidentes, pero bueno, ni eso ligó, hoy en el sur están poco menos que avergonzados por el tema y dicen … “son del sur pero medio tirando a suroeste para aquel lado” como para no quedar pegado con el tema de la imagen que a los “K” no les favorece.

Amigos ser la CAI es ser “Sapo de Otro Pozo”

Para el poder Ser la CAI es ser ese “traidor” que creias jugaba para vos y una madrugada te vota en contra, Ser la CAI es ser un equipo que cuenta con un entrenador que tiene que ir y no uno que quiera ir, Ser la CAI es ese corso que viene a contra mano por el boulevar o ese invitado al que nadie invitó

Para el futbol Ser la CAI es el gol con la nuca de Hugo Romeo Guerra, el de Palermo post operación, el de Solbes para San Martín a Boca aquella tardecita noche de diciembre del 92 o uno cualquiera que hayas hechos alguna vez, pero a tu arquero, Ser la CAI es “Tito” llegando desde Italia cuando nadie ya creía que vendría para aquel memorable partido armado Sacheri.

En el barrio ser la CAI es enterarte que tu suegra se muda mañana a tu casa, ser la CAI es haberle confiado tus ahorros a aquel “Gordo bueno”, es esa mina que encaraste por que te dio piè pero cuando se paró, te sacaba una cabeza

Para los medios ser la CAI es ser un elemento fácilmente removible de toda grilla.

Para el establishmen ser la CAI es ser casi nada, es ser el que todos esperan se “CAIga”, Ser la CAI es ser un cayo en el pie con el que Don Julio escala hacia su trono.

Ser la CAI es “ser de otro charco”.

Amigos no hay margen para que este sapo se convierta en principe, por que si lo lograra sería un principe de allá, del sur, y estaríamos en la misma, tendría un pueblo olvidado y todos los dias de su vida repetiría “Dios está en todos lados, pero atiende en Buenos Aires”, no hay margen para cuentos de hadas en el fútbol solo soñar con que algún dia lo dejen sentarse a la mesa de ellos, al menos por un rato, oyó bien no, sentarse a su mesa, nada de convivencia, deberá aferrarse a aquello de “poner en penitencia mi paciencia, para no esperarte”, querida CAI, habrá que aprender a convivir con “los escasos dichosos sapos que habitan su propio pozo” y seguir siendo de otro , un semillero, un ejemplo, un quijote contra molinos de viento, un club vendedor, luchador, digno, serio, ordenado, pujante, pero de otro pozo, de otro pozo siempre… siempre.



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