25 mar. 2009

Vencio a la CAI, pero no los silbidos.


"el monumental fue una caldera, en un momento se pareció al Coliseo Romano, un clima tan raro como poco habitual, insostenible para García, tan insostenible como su lugar en el equipo por parte de Jonathan López"

No fue una noche más, quedará el recuerdo de una noche en la que Atlético pudo ganarle a un equipo que habitualmente se muestra lo suficientemente hábil para ponerle “palos en la rueda” al equipo de Rafaela, con ciertas zozobras en algún pasaje pero claramente al fin, sin jugar del todo bien, pero sumando de a tres con todo lo que le venía costando al equipo sumar esa cantidad de puntos en 90´ de fútbol, cierto es también que en esta segunda parte de la competencia los “pero” aparecen a cada paso en los comentarios que acompañan las crónicas de cada partido, y en esta noche de victoria frente a la CAI también está presente, por que Atlético ganó de forma indiscutida “pero” fue silbado, abucheado y la gente pidió por la dimisión de su entrenador, y como si todo esto no bastara para el asombro, la gente resistió desde su reprobación cada intervención del futbolista Garcia.

El día no arrancó bien para la “crema” ya que se comprobó que un golpe recibido en una jugaba brusca en el partido frente a Aldosivi por parte de Fernando Cravero derivó en una fractura del radio del brazo derecho, Atlético deberá pensar en un equipo sin Cravero por un tiempo prudencial, cierto es que en ese momento el entrenador debió optar por alguien de características similares. Y fue Fraire el de la oportunidad. El partido se vino y los de Fuentes fueron a él llevando los inconvenientes de los últimos tiempos, mucha tenencia y poca capacidad de cierre de jugada, posesión pero dentro de un juego irresoluto que termina enredando aún mas a un equipo que no sabe de situaciones claras en las últimas presentaciones.

De pelota detenida lo abrió, un centro pasado correctamente re direccionado por Zbrun que puso el local 1-0, estuvo muy cerca de cerrar el partido a la jugada siguiente cuando se molestaron Visconti y López y no pudieron conectar un largo disparo-centro, pero luego el partido cayó en un pozo, nos hizo un gran favor Ruiz en pitar el cierre de la primera parte.


Ya en el inicio de la segunda la CAI encontró un empate que se veía venir, por que Atlético le había cedido espacios a un rival que sabe como explotarlos, y por que el local no podía cerrar el partido consiguiendo la segunda conquista de la noche. Jorge Piñero no solo igualó el partido, sino además aporto la llama necesaria para encender un polvorín que esperaba por explotar, los cuestionamientos sobre Garcia no se hicieron esperar, quizás su bajo rendimiento sobre otros similares sea el motivo, pero poco entendible por parte de la gente, esto se da en un contexto en el que nadie debe escapar a un importante bajón en la perfomance del equipo. Malano por Visconti, un cambio reprobado por la gente que llevó a insultar al entrenador Fuentes, aunque poco se dijo de la salida de Fraire por Depetris, el monumental fue una caldera, en un momento se pareció al Coliseo Romano, un clima tan raro como poco habitual, insostenible para García, tan insostenible como su lugar en el equipo por parte de Jonathan López, aunque el mismo, desde su tesón sustentado por la obstinación del entrenador en respaldarlo armó una jugada entrando por “atrás” del área y cediéndola a Depetris puso el 2-1 “salvador”.

No fue un festejo mas, por que al desahogo de un equipo herido, se le sumó una corrida “interminable” de Ribolzi para abrazar al entrenador a manera de respaldo (para mí), ya que para el entrenador, esto dicho en la conferencia de prensa, solo se trató de un hecho aislado y “gratificante”. Algo se rompió, algo no está como era entonces, a esa caída desde el juego que evidencia el equipo habrá que sumarle esta ruptura jugadores-simpatizantes, donde pareciera que no habrá una pronta reconciliación. Por la supuesta falta de “valentía” futbolística por parte del entrenador, por mal momento de Garcia, por la dificultad del equipo para sumar de “a tres” y por lo que sea la gente se enoja y se manifiesta aunque todos sabemos que eso no colabora con un momento en el que el proceso necesita de todo aquel que pueda colaborar con un granito de arena.

El entrenador debe realizar una autocrítica, una vez mas, y quizás adecuar sus fuertes ideales al momento del equipo, debe entender que sostener ciertos pensamientos y ciertos nombres poco ssutentables desde su aporte no solo perjudicarán a Atlético sino además pondrán en riesgo su continuidad en tiempos en los que los entrenadores dejan su lugar en un “abrir y cerrar de ojos”.



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